Sería mucho pedir

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Sería mucho pedir, pero lo voy a hacer igualmente, porque siento vergüenza ajena por algunas actitudes que estoy viendo tras las elecciones andaluzas. Sería mucho pedir algo tan elemental como que todo el mundo respetara -ajo y agua- los resultados de unas elecciones sin montar manifestaciones ni hacer irresponsables arengas a tomar las calles el día después. Vox es un partido legal, con su ideología y un programa que cualquiera puede consultar. Ha obtenido un buen resultado, y en la izquierda, en lugar de hacerse mirar la abstención extrema y la masiva fuga de votantes en sus filas, se dedican a patalear como niños malcriados.

Dirigentes de Podemos, de IU y de los sindicatos estudiantiles, seguro que esto en la ESO no se lo cuentan, pero las elecciones hay que ganarlas convenciendo a los electores, y una vez hecho el recuento, toca gobernar y pactar si se puede; o quedarse en la oposición, aunque haga frío. Tan radicales pueden ser algunas ideas podemitas -cambio del modelo de Estado, de Monarquía a República; favorecer un referéndum para la independencia de Cataluña, etc- como las que propugna Vox con respecto a la inmigración o a la ley de violencia de género. Pero demonizar a los votantes de un partido, eso sí que es fascista.

Y ya puestos a pedir, sería mucho rogarle a la presidenta en funciones de la Junta, Susana Díaz, que asuma su amarga victoria como lo que es, una derrota. Aunque el PSOE sea el partido más votado, las formaciones de derechas suman más escaños. Exactamente igual que hace dos legislaturas pactó con IU para evitar que gobernara el PP. Después de haber liderado tantos años Andalucía, nos podría ahorrar el bochorno de tener que escuchar frases como que si quitamos a la «extrema derecha», aún hay mayoría de izquierdas. Es tanto como decir que si le quitáramos el millón de parados esta sería la comunidad más rica de España. Esto es lo que hay, y el resultado es el que los andaluces han decidido que sea.

Y por pedir que no quede. Sería todo un gesto por parte de los socialistas no tomarnos a todos por tontos, y pretender que aquí haya que aislar políticamente a Vox, y mientras seguir gobernando en Madrid con el apoyo de los nacionalistas catalanes, que pretenden algo tan 'constitucional' como desmembrar España. Y eso por no entrar en algunas de las propuestas de Podemos, que es su principal aliado.

Muchos ciudadanos les agradeceríamos que fueran un poco menos cínicos, que aceptaran el varapalo que han sufrido con honor y dieran un paso atrás. Pero eso, hablando de política en España, siempre sería mucho pedir.

 

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