Un paso excesivamente tímido

En España se trabajan semanalmente entre 5 y 7 millones de horas extra, no siendo pagadas el 46% del total. Esto dificulta la conciliación familiar

Un paso excesivamente tímido
JUAN ANTONIO PERLES GÁLVEZSecretario de Acción Sindical y Medio Ambiente de CC OO Málaga

Cualquier persona que analice el mercado de trabajo español se encontrará con algunas realidades, duras pero incuestionables: temporalidad en el empleo, estacionalidad, gran cantidad de contratos a tiempo parcial, economía sumergida, horas extra no declaradas… La provincia de Málaga es un ejemplo, con una estacionalidad muy marcada y dependiente del turismo. En un mes positivo como fue el pasado mes de abril tenemos 146.152 personas paradas, de las que el 40,14% no tiene ninguna prestación, y 9 de cada 10 nuevos contratos son temporales. Estos factores, y otros igualmente dolosos, configuran una realidad social donde los beneficios empresariales crecen, superando los niveles anteriores a la crisis económica, mientras el poder adquisitivo y las condiciones de trabajo de las personas trabajadoras están muy lejos de cumplir los estándares mínimos exigibles al empleo de calidad.

En España se trabajan semanalmente entre 5 y 7 millones de horas extra, no siendo pagadas el 46% del total. Esto dificulta la conciliación familiar, y supone una verdadera estafa tanto para los personas trabajadoras como para las arcas públicas, lastrando el sostenimiento de los servicios públicos. Además, frena la creación de empleo, ya que solo en Andalucía se generarían casi 8.000 empleos a jornada completa con la eliminación de esas horas extra no remuneradas, 16.000 si se suprimieran el total de horas extra.

La parcialidad en el empleo no cesa en su crecimiento, afectando especialmente a las mujeres trabajadoras. En Málaga, el 33% de los contratos son a jornada parcial, pero en muchos casos en los contratos se cotiza como jornada parcial, pero trabajan la jornada completa (a menudo sin que se les paguen esas horas complementarias).

Frente a esta realidad, el Gobierno sigue sin derogar las reformas laborales, tal y como reclamamos los sindicatos. Estas reformas son la base legal sobre la que se sustenta la bajada en la calidad del empleo en nuestro país, y sin su derogación difícilmente podremos corregir los déficits de nuestro mercado laboral. Las medidas con las que el Gobierno pretende mejorar la situación, sin tocar las reformas laborales, son insuficientes y ni tan siquiera se abordan con valentía.

Así, el próximo día 13 de mayo entrará en vigor la implantación de control horario en todas las empresas. Cabe destacar que esta medida parte de una reivindicación sindical, influenciada por luchas como la de CC OO en Deutsche Bank, que ha llevado a los tribunales a pronunciarse y al Gobierno a tomar nota. El Ejecutivo ha aceptado su inserción en nuestro marco legislativo, pero «descafeinando» la medida, no quedando asegurado que este control horario sea eficaz.

Llama la atención que no se fijen unas características mínimas del sistema de control, además del margen de discrecionalidad que se otorga a la empresa en su implantación, pudiendo limitarse a informar a la representación sindical. Se deja así un amplio margen para el unilateralismo patronal, especialmente en los sectores más precarizados y con menos presencia sindical, lo que probablemente suponga la implantación masiva de sistemas manuales de control horario, manipulables y difíciles de cotejar con la realidad.

Desde CC OO, consideramos que deben regularse unos mínimos a cumplir por los sistemas de control horario. Deben ser registros de carácter permanente, en tiempo real, verificables y objetivos, dificultando su manipulación o alteración. Además, resulta imprescindible que pueda ser consultado en cualquier momento por la persona trabajadora, y que se regule la obligatoriedad de entregarle mensualmente copia desglosada de la jornada laboral realizada, así como a sus representantes sindicales. Sin estas premisas, mucho nos tememos que la iniciativa gubernamental va a quedar en agua de borrajas.

El control horario puede ser una pieza importante que impulse el reparto del trabajo y la calidad del mismo, generando empleo y estableciendo jornadas más razonables, que permitan conciliar la vida personal, familiar y laboral. La apuesta por la mejora de la producción debe encaminarse a la mejora tecnológica, la formación y la estabilidad de las plantillas, en lugar de hacia la sobreexplotación, la contención salarial y la prolongación de la jornada laboral.

Las personas trabajadoras necesitamos un cambio normativo valiente, que profundice el tímido paso dado ahora y fije unos criterios de control horario eficaces. También necesitamos que se refuercen las plantillas y los recursos de la Inspección de Trabajo, de forma que quienes tienen que velar por el cumplimiento de la Ley puedan llegar a todas las empresas. Pero sobre todo, necesitamos más sindicalismo en las empresas; allá donde el sindicato está presente, los derechos laborales tienen una salvaguarda mucho mayor, y en el caso que nos atañe repercutirá en sistemas de control horario más eficaces. Más organización y más unidad de la clase trabajadora son sinónimos de más igualdad, derechos sociales y laborales.