LOS PARTIDOS ANDALUCES ANTE LA CAMPAÑA DEL 28-A

Mesa del Parlamento de Andalucía. /EFE
Mesa del Parlamento de Andalucía. / EFE
Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

LOS partidos con representación parlamentaria en Andalucía afrontan la campaña de las elecciones generales del 28 de abril como un mal trago porque a casi ninguno le llega en buen momento. Los partidos en el Gobierno de la Junta, PP y Cs, son socios desconfiados ante la cita del 28A cuando están enfrascados en construir un proyecto; la tensión de ambos partidos con Vox, formación necesaria como aliado en el Parlamento, retrasa cualquier acción de gobierno. A la mala relación del PSOE andaluz con la dirección nacional de este partido se une a la disidencia interna en Podemos Andalucía. Todas estas circunstancias hacen que para los partidos andaluces la campaña se haya convertido en algo incómodo. El arranque ha dejado algunos ejemplos.

El PSOE tiene tradición de aparcar las peleas internas cuando hay elecciones para remar en la misma dirección. La tradición se hizo añicos este pasado jueves cuando en el mitin de apertura de la campaña de Pedro Sánchez en Dos Hermanas, su alcalde, Quico Toscano, sanchista confeso, ninguneó a la secretaria general de los socialistas andaluces, Susana Díaz, sentada en primera fila. Recordó todo el tiempo los obstáculos internos de Pedro Sánchez en el PSOE y cómo ganó las primarias frente a Díaz con Dos Hermanas como punto de partida. Su intención parecía ser la de subrayar el que Sánchez está curtido en superar obstáculos para pronosticar que volverá a hacerlo el 28A; hasta que llegó la hora de presentar a la candidata por Sevilla y ministra de Hacienda: «Has sido consejera de Salud, consejera de Hacienda, ahora eres ministra, mañana serás lo que quieras». Todos, presentes y ausentes, interpretaron la frase como una clara invitación a María Jesús Montero a competir con Susana Díaz por la dirección del PSOE en Andalucía. Toscano y otros sanchistas no ocultan sus intenciones. El gesto barrunta que habrá pelea, aunque lejos de hacerle un favor a Montero, Toscano puede perjudicarle en la que será su primera prueba de fuego: El PSOE nunca ha perdido en la provincia de Sevilla en unas elecciones generales controlada ahora por susanistas.

Estas son las primeras elecciones con el PP en la Presidencia de la Junta. Juanma Moreno saldría reforzado si el PP ganara, pero las encuestas pronostican un mal resultado. Solo si Casado alcanzara la Moncloa, daría igual, como pasó en las andaluzas. Ante la incertidumbre, la agenda de Moreno en la campaña es más que discreta. Tampoco arriesga con discurso propio, sino que se limita a secundar los de Pablo Casado y García Egea. De ahí que frases de Moreno como acusar a Sánchez de pactar «con manos manchadas de sangre» no cuadren con su impronta de moderado trabajada en la oposición y con su papel institucional de presidente de todos los andaluces. El poco recorrido aún del Gobierno le impide vender gestión, pero su cargo es una plataforma impagable para darse a conocer como alguien con talante conciliador, dialogante y razonable.

Para la mayoría de los grupos políticos, la campaña del 28A les llega en mal momento

Juan Marín, como Juanma Moreno, ha decidido tomarse la campaña en segundo plano. Su agenda en estas elecciones está siendo tan discreta como la del presidente y con la gestión en el Gobierno andaluz como discurso principal. En este contexto ha anunciado en un mitin con Albert Rivera que el Consejo de Gobierno del día 23 de abril aprobará la modificación de la Ley de Gobierno para limitar el mandato del presidente y los consejeros a ocho años. La aprobación días antes de la cita con las urnas adquiere un tono electoralista, pero lo destacable es cómo Marín compite con el PP en anuncios del Gobierno en una rivalidad más que sutil dado el contexto electoral y lo que se juega Rivera.

Son las terceras elecciones en Andalucía con listas conjuntas de Podemos e Izquierda Unida, tras las generales de 2016 y las andaluzas de 2018. En esta ocasión el protagonismo de IU es mayor que el de Podemos y no solo por la presencia de Alberto Garzón como candidato por Málaga, sino también por el papel de Antonio Maíllo. Todo el peso y trabajo recae en el coordinador de IU y portavoz de Adelante Andalucía, dado que Teresa Rodríguez sigue de baja maternal y su sustituta, Ángela Aguilera, es menos conocida. El bajo perfil de Podemos en Andalucía se debe también a la desbandada de diputados significados, como Alberto Montero, Carmen Lizárraga y David Moscoso, todos profesores universitarios.

Los 12 diputados del partido de Santiago Abascal han conseguido antes del arranque de la campaña acaparar foco mediático con polémicas en el Parlamento andaluz por sus posiciones en asuntos como la violencia machista, la Semana Santa, la memoria histórica, la caza y los toros y sus órdagos al PP y Cs por ello. El apagón parlamentario hasta las elecciones les quitará ese arma hasta ahora.