Paripés peligrosos

Lo del relator era un paripé para fingir un diálogo inexistente y además imposible. Cuando una de las partes tiene una premisa inamovible –la separación final– un partido español como el PSOE no puede pactar a menos que sea ya otro partido

Paripés peligrosos
FEDERICO ROMERO HERNÁNDEZProfesor Titular de Derecho Administrativo (jubilado)

En la novela de Ramón J. Sender 'La tesis de Nancy', la protagonista no consigue enterarse de lo que significa la palabra paripé, por más que se lo explica el gitano con quién sale. Habiendo sido aceptada ya por la Real Academia de la Lengua, hubiera tenido un ejemplo sensacional en lo que hacen algunos políticos actuales. Estos harían bien en no escuchar solo a los acólitos sino a la opinión pública en general y sin distinción de corrientes de pensamiento. Singularmente, en las difíciles relaciones del Gobierno de España con la Generalidad, deberían asesorarse bien, para evitar que el paripé orquestado para dar una salida a la aprobación de los Presupuestos Generales de la nación, se les haya –como así ha ocurrido- vuelto en contra.

Que la aprobación de los Presupuestos de la nación conviene tanto al actual gobierno de España como al de Cataluña parecía lógico. A ambos les interesaba evitar los riesgos de una derrota del PSOE. Una de las pruebas de la dudosa credibilidad de las encuestas de Tezanos –personalizo adrede– es precisamente la renuencia a convocar elecciones, ya inevitables. Y por lo que a los independentistas se refiere, no van a encontrar a un gobierno con una debilidad parlamentaria tan acusada, ni tan necesitado de sus puntuales apoyos para gobernar. Poco importaba la falta de tipificación de la figura del relator en el actual ordenamiento jurídico constitucional. Poco importaba su obsolescencia y la indefinición de su contenido. Poco importaba, finalmente, que ello supusiese una desconsideración para las tareas propias de la función jurisdiccional española, suficientemente dotada de personal para hacerla certera y objetivamente.

Ésta ocurrencia salvadora para seguir resistiendo ni siquiera la hubieran metido en su canción el Dúo Dinámico cuando hace años escribieron su conocida canción 'Resistiré'. No he leído aún el 'Manual de Resistencia' del Sr. Sánchez –escrito por quién lo haya escrito- pero me dolería que el presidente de todos los españoles encarnara la ridícula figura del cuento del Rey desnudo. La 'Resistencia' es una palabra muy prestigiada en la lucha contra el poder injusto –tal como figura en el libro de igual título de Martín Arias– para que se pueda instrumentalizar en beneficio de una trayectoria política cuyas dificultades esenciales derivan de su difícil origen. No se puede convertir uno en maestro de Ética para legitimar un ejercicio político, cuando la legitimidad de origen está fundamentada en el apoyo de los que luchan con fragmentar el país. No se puede uno vanagloriar de no caerse de la cuerda floja, en medio de la tempestad política, cuando uno es quién ha encendido los rayos y dado ruido a los truenos.

Quienes crean que las ocurrencias y los paripés para solventar situaciones políticas difíciles son en realidad inteligentes hallazgos, capaces de convencer mínimamente a tirios y troyanos, es que infravaloran la capacidad de crítica de un viejo pueblo, como el español, cuya experiencia histórica ha sido contrastada innumerables veces. Más aún, dentro de ese viejo pueblo quiero incluir a tantos catalanes, cuyo seny les sirve a unos (los independentistas) para manipular en beneficio propio las continuas cesiones del Ejecutivo central y a otros (los no independentistas) para lamentar las inconsistencias de esos paripés pretendidamente solventadores. También incluyo dentro del grupo crítico a aquellos cuyos cuchillos son más largos y punzantes. Me refiero a los compañeros de partido, cuyas críticas deben resultar demoledoras por partir precisamente de quienes defienden teóricamente idénticos valores y principios que los proponentes de los inventos. Lo del relator era un paripé para fingir un diálogo inexistente y además imposible. Cuando una de las partes tiene una premisa inamovible –la separación final– un partido español como el PSOE no puede pactar, a menos que sea ya otro partido.

Nuestros actuales gobernantes deberían tomar ejemplo de la prudencia vaticana (a veces excesiva, como en el tema de la pederastia) que Francisco está poniendo en su lugar. Todas las virtudes, y las cardinales más, tienen en su esencia la búsqueda de la verdad. Cuando Francisco ha acudido al diálogo con el Islam ha ido sobre seguro, porque sabe de antemano que su interlocutor acepta los mismos principios en juego. Resolver los problemas políticos con inconsistentes paripés lleva a los gobernantes a los reiterados pasos del baile de la yenka y, en definitiva a su desprestigio. No sabemos si el Gobierno actual ha dado marcha atrás en los dichos paripés al darse cuenta de que las continuas cesiones no le llevaban a otro lado que a perder –cuando sean– las futuras elecciones tras el fracaso con los presupuestos. Puede incluso que también haya sido para vaciar de sentido las masivas manifestaciones populares del fin de semana. En todo caso, una visión alicorta de la política a desarrollar en España para seguir resistiendo podría dar la razón a quienes piensan que lo único que les interesaba era acceder al poder, aunque fuera por poco tiempo y por razones personales. La única salida digna ahora es la de convocar elecciones generales.

 

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