Paripé climático

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Si alguien que no nos conociera de nada, digamos, un extraterrestre de una galaxia a millones de años luz, hasta donde nuestra fama no nos hubiera precedido, escuchara los discursos de nuestros dirigentes, creería que este es el país más ecológico y comprometido con el cambio climático de la Tierra. Claro, que luego aterrizaría en la nave y cinco minutos después ya tendría plena conciencia de que es todo de boquilla, un paripé climático que queda bien y apacigua las (malas) conciencias. Vacío de contenido, al fin y al cabo. La lista de ejemplos es interminable por parte de todas las administraciones, pero hoy le toca cobrar a la central, porque ha sido actualidad esta semana con el embrollo del Cercanías de la Costa por las noches.

Se ponen muy bien puestos los primos de Madrid en las cumbres mundiales del clima cuando toca hacer lista de los grandes compromisos de España contra el calentamiento global. Luego, de vuelta a casa, donde dije Digo digo Diego. Cómo si no se explica que un sistema de transporte ecológico, que quita grandes cantidades de tráfico y con una demanda social clara, como es el tren, no pueda circular por las noches. Qué aumento del gasto supondría en relación al beneficio, medido tanto en ingresos como en reducción de las emisiones y del riesgo de accidentes en coche. Ya no pedimos siquiera que lo prolonguen hasta Marbella, que sería lo justo; sino que al menos lo que hay tenga la máxima utilidad posible. Con un convoy a la hora entre la medianoche y la mañana sería suficiente, incluso acotado a los jueves, viernes y sábados, que es cuando más gente se mueve de noche. Pero ni eso. La imagen de los turistas con las maletas ante una estación cerrada en el Aeropuerto de Málaga es bochornosa; como no lo es menos el hecho de que los viajeros del último AVE del día que llega a María Zambrano no puedan terminar su viaje en Cercanías, a pesar de tenerlo incluido en el precio, ¡porque el último se ha ido diez minutos antes!

Lo de Fomento con Renfe no es más que una nota de la fantástica gestión medioambiental del Gobierno. Tienen otro ejemplo igual de descorazonador en el ámbito de la automoción. Además de generar incertidumbre entre los potenciales clientes (unas irresponsables declaraciones de una ministra contra el diésel han hecho un daño al sector difícil de cuantificar), el Ejecutivo se niega a adoptar la única medida que puede rejuvenecer el vetusto parque móvil nacional, y que no es otra cosa que un nuevo plan Prever, con incentivos serios para el achatarramiento de los coches antiguos más contaminantes y la compra de otros nuevos, más ecológicos.

Lo que yo les diga, lo nuestro es puro paripé climático...