LA PARADOJA DEL METRO DE MÁLAGA

Pese a que acaba de alcanzar un récord de viajeros se ha decidido frenar su ampliación al hospital Civil

Recreación del metro en superficie por Eugenio Gross, por donde finalmente no pasará./
Recreación del metro en superficie por Eugenio Gross, por donde finalmente no pasará.
Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

Al final ha pasado lo que parecía más lógico si se tiene en cuenta quiénes mandan ahora en el Ayuntamiento de Málaga y en la Junta de Andalucía. El metro no irá al Civil. Ni por arriba ni por abajo, pese a que ya se había licitado su trayecto en superficie en un movimiento del anterior consejero de Fomento que tenía bastante tufo electoral, pues se hizo a escasos días de los comicios andaluces. La primera reunión de Juanma Moreno y Francisco de la Torre se ha saldado con esta contundente decisión, que era esperable. En las ciudades lo normal es que la administración regional no haga todo lo que le pida la municipal. Más que nada porque suele ocurrir que los ayuntamientos presenten una lista interminable de actuaciones que las arcas regionales no pueden asumir. Lo que no es normal es que el Gobierno regional haga algo que el municipal ni quiere ni se lo ha pedido. Y eso es precisamente lo que iba a pasar en este asunto, que se quería imponer un trazado en superficie del metro cuando el Ayuntamiento de Málaga se oponía al mismo. Es más, rechazaba también que fuera bajo tierra como se acaba de demostrar.

Es de sentido común no hacer obras en una ciudad en contra del criterio del alcalde. Eso siempre acaba muy mal en el hipotético caso de que se lleve a cabo. La cuestión es que los habitantes de la zona se han quedado sin este medio de transporte, aunque la verdad es que no habían demostrado tampoco un especial entusiasmo por tenerlo, sino más bien todo lo contrario. No lo querían bajo ningún concepto en superficie. Y la verdad es que esta postura no era para nada disparatada. Por un lado, porque no había una razón más allá de la económica para que no fuera bajo tierra. ¿Por qué en la carretera de Cádiz sí y allí no, cuando la esencia del metro es que vaya soterrado, sobre todo en áreas con una importante densidad de población? Por otra parte, ocuparía gran parte de la calzada de Eugenio Gross, que correría un grave peligro de colapso si se tiene en cuenta la futura construcción del nuevo hospital, ya que uno de los accesos naturales al mismo sería por Blas de Lezo, la calle que da continuidad a Eugenio Gross. Otro factor importante es las molestias y el ruido que genera el metro en superficie. Basta con contemplar el que cruza el centro de Sevilla, que resulta peligroso para el peatón y su huella acústica es bastante notable. Como es normal.

El alcalde de Málaga ha ganado esta batalla que inició en nombre de los vecinos, pese a que él mismo fue quien firmó la continuidad del metro en superficie al Civil mediante un convenio que firmó en 2013. Eso tampoco debe olvidarse, aunque la verdad es que los habitantes de la zona no lo querían, como lo demuestra el hecho de que en las mesas electorales situadas cerca de Eugenio Gross el PSOE no resultó ganador en las recientes elecciones andaluzas, pese a que en el resto del distrito Bailén-Miraflores sí lo consiguió.

Con el metro se da estos días una paradoja, porque por un lado se acaba de batir un récord de viajeros y por otro se está frenando su ampliación. Y es una pena, porque es un medio de transporte realmente rápido, seguro y poco contaminante. Se han superado por primera vez los 6,3 millones de usuarios, y se da por seguro que cuando el metro llegue a la Alameda Principal se cumplirá con creces la previsión de alcanzar los 18 millones de usuarios. Mucho tienen que cambiar las cosas para que el suburbano continúe su expansión, al menos a medio plazo. No está nada claro que llegue al PTA, ya que desde la Junta lo que se apunta es que se estudiará, con lo que eso conlleva... Una pena, porque cuanto más se conoce el metro más apoyo genera. Eso sí, siempre que vaya debidamente soterrado.