Papelera

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Lorena Roldán es una papelera. Y ojo, que no lo digo porque el holograma de Inés Arrimadas se haya convertido en el cubo de la basura, sino más bien por su interpretación de este pasado lunes en la moción de censura a Torra. Toda una escenita más propia de un entremés de los Álvarez Quintero. Una sobreactuación desmedida y respaldada por el coro de un partido que además de perder el centro tampoco sabe ya dónde queda el norte.

Ya lo avisó hace unos meses la mayor 'influencer' del momento. «¿Qué pasa ahora con Ciudadanos?», se preguntaba Paquita Salas convertida en un meme. Solo en esta semana, 'Naranjito' ha conseguido levantar un veto irrenunciable, resucitar a UPyD y unir más al independentismo. Y aún estamos a miércoles. Todavía tiene tiempo para fichar a Angel Garó, pactar una lista al Senado con Más País y -quién sabe- asumir que como no cambien las cosas a su carrera política le queda menos futuro que a la de Pablo Iglesias.

Quien tiene que estar algo más bajoncillo de ánimos es Toni Cantó. El pobre parece haberse metido de lleno en una puerta giratoria de esas de hotel. Intenta escapar del partido de Rosa Díez, pero éste siempre le consigue alcanzar; no importa lo que haga. Al final, tendrá que llamar a Pedro Almodóvar para que le preste la peluca de 'Todo sobre mi madre' y pasearse así por la sede de su partido sin que nadie le critique. O, usando la terminología naranja, sin que ningún fascista le coarte su libertad.

En estos tiempos de encuestas que no aciertan y sociólogos con la lengua demasiado larga, pocos se atreverían a apostar una buena suma por el fracaso de Ciudadanos. Pero la cosa pinta regulín. Sus principios ideológicos son como la olla de la feria. Una acumulación de bandazos de la que uno solo puede salir lesionado. En el fondo, en algo así se puede convertir la moción de censura. Nadie con una pizca de criterio puede pensar que un gobierno liderado por Torra sea algo positivo. Pero cuando se conoce de antemano que el resultado será una derrota que da alas al independentismo, la intención se convierte en un absurdo. ¿Esto será una performance?, se habrán preguntado algunos como en su momento lo hizo Carmen Calvo tras el show de Dolors Montserrat. El lenguaje popular resulta muchas veces ser una joya porque tiene la capacidad de concentrar en pocas palabras una intención lingüística. «Papeles, éstos son papeles. Es una papelera», que dirían en Alfarnate.