Los padres de la feria de hoy

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Cuando uno ve y comprueba la vida y el éxito de la Feria de Málaga no tiene más remedio, por aquello de la edad, que tirar de 'documentación cerebral' para toparnos de entrada con que curiosamente han sido cargos políticos nada feriantes la personas claves en la recuperación de unas fiestas agosteñas que a finales de los 70 y principios de los 80 pululaban sin rumbo ni ton ni son. Fue Pedro Aparicio, acaso el alcalde de Málaga menos feriante de su historia, el que más hizo por ella, porque fue decisión personal suya reactivar aquella fiesta decaída y sin orden. En una reunión con el entonces concejal de Cultura y Fiestas, Curro Flores, y con el jefe del Área, Rafael Centeno (el único hoy aún en activo), se diseñó la 'nueva Feria de Málaga', idea que fue plasmada en realidad por ellos mismos junto al también miembro del área de Fiestas municipal, Fernando Espinosa. Dicho y hecho: el cambio, ayudados y mucho por grupos de malagueños muy definidos (Los Amigos de La Pringá, Los Amigos de la Espiga, El Gazpachuelo, Asociación Centro Histórico, empresarios y empresas, peñas y no pocos 'voluntarios') se hizo realidad y cada vez fue a más, llegando a su culmen en 1987 en lo que fue la celebración del VCentenario de la Toma de Málaga por los Reyes Católicos, motivo por el cual nacieron estas fiestas. Posteriormente, cuando Celia Villalobos llegó al poder municipal (aunque alegre y dicharachera ella, poco feriante igualmente), la apuesta se mantuvo incluido el gran desembarco del real en Cortijo de Torres, encargado al actual regidor (nada feriante también, pero el alcalde más presente en todos los actos de feria de la historia) Francisco de la Torre, junto al inolvidable Antonio Garrido, que tampoco era muy de ferias que digamos... Justo es rendirles homenaje hoy y ahora a todos los citados, y recordar que el bueno de Fernando Espinosa murió un día de agosto volviendo del real en un terrible accidente de coche. Así se escribe la historia.