Pablo Isco Casado

José Antonio Trujillo
JOSÉ ANTONIO TRUJILLOMálaga

La política es un tratado de la anticipación. Si llegas tarde, pierdes. Los tiempos en política son las tablas de la ley para cualquier candidato que aspire a ejercer el poder. En estos días de calor y moscas, nuestra selección de fútbol cada día se parece menos a la que se alzó con el Mundial en 2010 en Sudáfrica. Cuatro años después, comprobamos en Brasil que el nuevo tiempo necesitaba de diferentes protagonistas, pero el bueno de Del Bosque no se anticipó a la renovación de aquel equipo, y fracasamos estrepitosamente. Los nostálgicos del 'tiki-taka' ya sólo disfrutan de aquella canción de verano antigua, los pocos minutos en los que las fuerzas acompañan a un maduro Iniesta. Ha llegado un nuevo tiempo, donde Isco escribe el fútbol que cabe en un verso. La mayor virtud del futbolista malagueño es que anticipa en su cabeza el fútbol, y después hace bella la sorpresa con el balón. Es el mago del tiempo en el fútbol.

El Partido Popular, abierto en carnes, busca precipitadamente a militantes que paguen los veinte euros para darles un voto. Han hecho bien en no pararse demasiado en lamer sus heridas y han organizado unas primarias 'sui géneris', porque a la fuerza ahorcan.

Es una buena noticia que haya varios candidatos, de diferentes perfiles, trayectorias y tiempos políticos. Los tres con mayores posibilidades de convertirse en el nuevo mandatario de los populares son las señoras Cospedal, Sáenz de Santamaría y el joven diputado Pablo Casado. La primera de ellas representa el silencio disciplinado y mal entendido del aparato de su partido, en un momento en que se necesitó alzar la voz. El perfil de la antigua vicepresidenta del Gobierno es dibujado con precisión con los trazos de su desastrosa gestión en el desafío secesionista catalán. Es verdad que cuenta con el apoyo de todos los medios de comunicación que ella favoreció sin disimulo, y de algunos territorios en los que situó a personas de su confianza, como en Andalucía o el País Vasco, pero su tiempo se conjuga en pasado. Se maneja bien en la sombra, en los tiempos que los ciudadanos exigen luz.

Pablo Casado es la única esperanza de los populares. Sus ideas, su forma de hacer y estar en política ilusionan a la nueva generación de jóvenes que quieren reformar el centro derecha en España, e infunde respeto entre sus adversarios. Ha sobrevivido a los ataques de los propios y de los contrarios, y no ha tenido ningún complejo frente a ellos. Es un político con duende, y con la conciencia clara de que debe protagonizar su tiempo político. Su equipo necesita la magia de Pablo Isco Casado.

 

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