Que el origen familiar y social no sea insalvable

Para muchos jóvenes, la educación es la palanca con la que han podido darle una vuelta a su realidad, marcada por la exclusión o la ausencia de oportunidades

Que el origen familiar y social no sea insalvable
ALFONSO BERRIDI
ignacio vázquez de la torre prieto
IGNACIO VÁZQUEZ DE LA TORRE PRIETODirector General de la Fundación Don Bosco

La Fundación Don Bosco es una organización sin ánimo de lucro de ámbito estatal, impulsada y promovida por la Congregación Salesiana y los grupos de la Familia Salesiana para canalizar proyectos de intervención social en Andalucía, Canarias y Extremadura. En el marco de la promoción y defensa de los Derechos Humanos, tiene como principal finalidad el desarrollo integral de menores y jóvenes en situación de riesgo o exclusión social, actuando también sobre otros colectivos que inciden en dicho desarrollo. Para ello, la Fundación Don Bosco, diseña y desarrolla proyectos socioeducativos, de atención residencial e inserción sociolaboral, además de programas e iniciativas de sensibilización y promoción del voluntariado social.

En la ciudad de Málaga, la Fundación Don Bosco está presente con un recurso residencial para jóvenes mayores de edad que no cuentan con ningún referente, con diversos proyectos de carácter socioeducativo para menores en situación de exclusión y mediante proyectos de orientación e inserción sociolaboral que atienden preferentemente a jóvenes que necesitan mejorar su cualificación o empleabilidad para poder acceder al mercado de trabajo. Para ello contamos con 21 personas contratadas, que junto con otros 15 voluntarios prestan un servicio imprescindible a más de 1.000 personas en situación de vulnerabilidad.

En la Málaga del siglo XXI, podríamos preguntarnos si es necesaria la existencia de este tipo de respuestas y proyectos a favor de los y las jóvenes en situación de desventaja social. ¿No existen ya suficientes posibilidades para que los y las jóvenes accedan a una vida en dignidad?

La respuesta la podemos encontrar en un interesante estudio publicado recientemente sobre la influencia del origen social de las personas y sus posibilidades de éxito en el mundo laboral. Es decir, qué influencia tiene nuestro origen en nuestras posibilidades –presentes y futuras– de poder desarrollar una vida integrada en la sociedad y de alcanzar las mismas oportunidades que las demás personas.

Parece obvio señalar, que dicho estudio revela que las condiciones socioeconómicas y culturales de la familia de origen condicionan, en un significativo porcentaje, las posibilidades de obtener un buen puesto de trabajo –en cuanto a estabilidad o reconocimiento se refiere– o una alta remuneración.

De hecho, el estudio señala que «en países como España, pertenecer a una familia bien situada socialmente, resulta importante para encontrar un buen empleo, independientemente de la formación recibida». Dicho esto, la lectura de este estudio interpela, y mucho, a toda la sociedad. La opción preferencial de la Fundación Don Bosco por los últimos y, por tanto, de todas nuestras respuestas y proyectos, responde a esta intuición original de colocar en la primera fila de la vida a los y las jóvenes que no nacieron en esa posición.

A menudo encontramos en nuestra sociedad a jóvenes que triunfan, y eso nos llena de alegría y orgullo. Pero no deberíamos perder de vista que el éxito, con frecuencia, es facilitado, junto a una multiplicidad de factores, por el origen familiar o social del mismo joven, habiendo sido la aportación de la sociedad en general, a veces, limitada, aunque no por ello menos valiosa.

Pero lo que, a mi juicio, debería llenarnos de empeño e ilusión es ser testigos privilegiados de los procesos de éxito de jóvenes en situación de vulnerabilidad. Hay ocasiones en las que nos encontramos con 'el milagro' del triunfo de muchachos y muchachas en situación de dificultad; jóvenes con los que trabajó Don Bosco en Turín en el Siglo XIX, y por los que, hoy en día, seguimos apostando desde esta entidad salesiana.

Podemos decir, en estas situaciones que, efectivamente, hemos 'salvado' al joven. Hemos logrado que el origen, familiar o social, no sea insalvable. Para su vida, nuestra propuesta educativa ha sido la palanca con la que han podido darle una vuelta a su realidad, marcada por la exclusión o la ausencia de oportunidades, pero finalmente feliz y exitosa porque han encontrado una casa, una mano amiga, una persona en quien confiar y que ha sabido sacar lo mejor de ellos/as.

Las respuestas de nuestra sociedad están destinadas para todas las personas, pero, ojalá, sirvan con predilección a aquellas para las que el origen social o económico supone un obstáculo.

Desde la Fundación Don Bosco, estamos empeñados en darle la vuelta al estudio reseñado y hacer realidad, en tantos y tantas jóvenes que nos necesitan, que el éxito laboral y personal –y por tanto la felicidad– pueden ser la característica de los y las que se han encontrado con nuestra entidad y, con ella, con toda la sociedad que sale en su ayuda.

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