El nudo y el abismo

MARÍA MAIZKURRENA

Ha muerto la actriz Encarna Paso. Tenía 88 años y una neumonía se la ha llevado por delante. La gente tiene la mala costumbre de morirse y todos nacemos con fecha de caducidad, lo cual hace que traer personas al mundo sea un acto cruel pero al parecer inevitable, pues bajo nuestra parafernalia cultural y tecnológica somos una especie como cualquier otra, regida por los mismos instintos, los mismos mandatos de la naturaleza y la genética. La gente tiene la mala costumbre de morirse en cualquier momento, en todo momento, y cuando perdemos a alguien próximo le vemos la cara a la muerte, su cara de verdad, no el retrato artístico o simbólico, no la neblinosa imagen de la abstracción. Aún cuando no haya violencia de por medio, la gente se acaba en el proceso de la vida, cuya estación final es la que sabemos, y todas las promesas de inmortalidad que salen de los santuarios de la alta tecnología parecen más bien una burla ante la frontera natural de la muerte. Los obituarios de los periódicos son mini-biografías, a veces magistralmente escritas, que se acumulan en los archivos como los muertos en el abismo de los años y las historias de sus vidas nos hablan de la vida humana en general y de los rasgos particulares de su mundo y su época.

En 2018 se fueron el físico británico Stephen Hawking y el escritor mexicano Sergio Pitol. Se fueron Stan Lee, Carmen Alborch, Eduardo Arroyo, Kofi Annan, Aretha Franklin, María Dolores Pradera, Philip Roth... Este año han muerto Peter Fonda, Toni Morrison, Rafel Sánchez Ferlosio... Y un montón de gente anónima de esa que va dejando el mundo silenciosamente. Silenciosamente han muerto cerca de cien personas frente a las costas libias, según los indicios. Un pescador encontró una embarcación volcada, muchos cadáveres y tres supervivientes. Es lo que les podía haber pasado a los migrantes del 'Open Arms', ese barco, ese conflicto, ese nudo que nadie ha querido desatar. Al Gobierno español no es que le haya hecho mucha ilusión recoger a los rescatados, pero le han obligado la ética y las leyes. A Mateo Salvini no. Podemos ha acusado a Sánchez de actuar tarde; Casado, de provocar un efecto llamada. Este tipo de declaraciones obligan a proponer algo, a decir cuál sería la elección adecuada, la conducta a seguir. Casado no lo hace. No sabemos, por tanto, si le parecería bien poner a los rescatados en una barcaza y abandonarlos de nuevo en alta mar, o sencillamente incumplir la ley como hace Salvini. Hay gente que no quiere que se rescate a los náufragos cuando los náufragos son pobres. Creen que así dejarán de venir los potenciales náufragos de mañana. No les preocupa que naufraguen, sino que lleguen a nuestra costa.