Mujeres no

ROSA BELMONTE

Los derechos ya estaban ahí. Había sido la gran conquista. Más tarde llegó la exigencia de que los mismos se cumplieran. Pero tras el #MeToo englobando reivindicaciones justas y muchas memeces vienen las madres mías. Y un pasito para atrás. De quejarnos por el hecho de que se prefiera no contratar mujeres por posibles embarazos hemos pasado a preferir no contratar mujeres ni esterilizadas. Y como Lola Beltrán le dijo a María Dolores Pradera cuando se regalaron mutuamente sus primeros cedés, «ay, Dolores, nos hemos quedado en nada». A lo mejor a las mujeres nos va a quedar, si no nada, las oposiciones. En Wall Street ya se está reconociendo que se evita a las mujeres. No más cenas con colegas mujeres; en viajes, hoteles diferentes; evitar reuniones 'one to one'. En estos días, reconocen algunos, contratar a una mujer es un riesgo innecesario. Es segregación por sexo, aunque secreta. También podrían probar a no portarse como patanes.