MUERTE POR ABURRIMIENTO

Hay dos temas en los que resulta muy fácil hacer daño: la violencia de género y la memoria histórica

CRISTÓBAL VILLALOBOS

La canícula de agosto, ya se sabe, llena los telediarios de noticias de relleno con las que ocupar el vacío existencial de una sociedad en vacaciones. En Andalucía, la oposición se ha propuesto hacerles la vida más fácil a los periodistas, quizás en solidaridad con la precariedad laboral de éstos, y se dedica a entretener al personal con broncas creadas ex profeso.

Si la semana pasada fue la historia de la campaña sobre la violencia de género, y la utilización del término «malos tratos», hoy socialistas y podemitas se hacen los ofendiditos con un simple tuit de la cuenta oficial del Parlamento andaluz, en el que se lamenta la «muerte por fusilamiento» de Blas Infante hace ahora 83 años.

«No tenéis vergüenza», ha sentenciado Teresa Rodríguez, líder regional de Podemos, mientras que al exconsejero de Cultura, el socialista Miguel Ángel Vázquez, le ha parecido un bochorno y ha pedido que la Presidenta del Parlamento, que está «al servicio de la ultraderecha» según otro dirigente socialista, pida disculpas.

La cosa es, en estos tiempos de la llamada «posverdad», que el Parlamento no debe tener un gestor de redes muy trabajador, pues tras la explosión de la polémica se ha comprobado como la cuenta de Twitter del Parlamento se ha limitado a repetir el mismo mensaje que se venía publicando los últimos años por estas fechas. Exactamente igual, calcado.

Años atrás, la estupidez de la «muerte por fusilamiento», como si Blas Infante la hubiese contraído tras visitar un ambulatorio, como el que pilla la varicela, no suscitó la más mínima crítica, ya que aquellos días la cuenta estaba bajo responsabilidad del PSOE, al igual que no suscitó ninguna objeción otras campañas contra la violencia de género, igual de cutres que la andaluza, cuando fueron los socialistas las que las promovieron.

No resulta necesario ser un avezado politólogo de tertulia televisiva para saber, ya desde el principio de la legislatura que, debido al apoyo de Vox al gobierno de coalición, hay dos temas en los que resulta muy fácil hacer daño: la violencia de género y la memoria histórica. El complacido gabinete de Moreno y Marín, orgulloso de oponer su modelo al de Pedro Sánchez, ha descuidado los pequeños detalles en estas dos materias, dejando a la oposición la oportunidad de crear estas falsas polémicas con las que apoderarse de la iniciativa política.

Ahora que se inicia nuestra Feria (Málga) más larga, que todo quedará paralizado en un purgatorio de fiesta y desenfreno, quizás amainen estas tormentas de verano, que solo calan en aquellos que ya están convencidos. Quizás, Virgen de la Victoria y Dionisos mediante, tras el trastorno y el terral, alguien se preocupe por los verdaderos temas que afectan a los andaluces, porque otra polémica estéril de éstas nos llevará a la más terrible de las penas: el aburrimiento. Ya dijo el añorado Manuel Alcántara que el columnista debe seguir un sagrado mandamiento: no aburrir ni a Dios sobre todas las cosas. Que se apliquen el parche los políticos.