Muere Donald Gray, el hacedor de la urbanización La Virginia

Muere Donald Gray, el hacedor de la urbanización La Virginia
JORGE LEMOS

A finales de octubre pasado los vecinos de la urbanización La Virginia y el Ayuntamiento de Marbella rindieron un homenaje a la figura del arquitecto Donald Gray, con motivo de cumplirse el 50 aniversario de la urbanización que él construyó. Recordaba a La Virginia de entonces como: «un fabuloso terreno de enormes algarrobos con vainas que sabían a chocolate. Era fácil hacer esta urbanización cuando había tanta belleza. Montamos una tienda que llevaba una francesa para comprar allí la sal, el azúcar, el vino y, en nuestro caso, teníamos una botella de whisky cada uno con nuestro nombre, preparadas. Era muy agradable. Allí estaban todos los playboys matándose con alcohol lo más rápido posible».

Este fin de semana, sus amigos lo despidieron en Granada con una tertulia con aroma a tabaco y ese alcohol vasodilatador que siempre le acompañó. Con sombrero y gafas, con sutil astucia, jugaba la ficción de estar presente en esta última reunión. Lo recordaban como un hombre de espíritu renacentista, que no dejó de ser contemporáneo y que a cada persona que conoció alentó para hacer florecer o madurar su talento.

Nacido en Australia en 1935, obtuvo en 2015 el Premio Rafael Manzano -el de mayor dotación de España- de Arquitectura Clásica y Restauración de Monumentos que es convocado por la fundación The Richard H. Driehaus Charitable Lead Trust y la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Notre Dame (Indiana, USA). El galardón reconoce a la arquitectura que es respetuosa con el paisaje y el urbanismo de las ciudades españolas. A Gray se le premió por sus construcciones de tradición arquitectónica andaluza de la Urbanización La Virginia y Las Lomas del Marbella Club, en Marbella; y por el nuevo Ayuntamiento de La Taha en Pitres y el hotel La Tartana, en Granada. La creación de este premio de arquitectura fue posible gracias al mecenas estadounidense Richard H. Driehaus que, impresionado por la obra del arquitecto gaditano Rafael Manzano, decidió apoyar la preservación de este patrimonio artístico con la creación de un premio anual.

Fue un estudioso de la arquitectura vernácula andaluza. Llegó a España en 1959, en 1961 se trasladó a vivir en Torremolinos para luego mudarse a Almuñécar (Granada). Quedó tan impresionado por la arquitectura andaluza, que decidió estudiarla y como no se enseñaba en ninguna Universidad la aprendió de los maestros de obra, con quienes trabajó diseñando y construyendo sus primeras casas. Ellos eran los verdaderos arquitectos de la mayoría de las construcciones domésticas de Andalucía. Tenían conocimiento de los principios y proporciones de elementos clásicos ornamentales, como las portadas de las fachadas.