La moción inmadura

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

La vida política no deja de sorprendernos. Ni a los votantes ni tan siquiera a los que han protagonizado la misma (con sus muchos fallos, pero también sus grandiosos aciertos) durante los años de la transición. Son muchos los que echamos de menos en esta España nuestra la seriedad, capacidad de diálogo, de entendimiento y de suma de voluntades por salir adelante que ahora no existen ni por el forro. Hay muchas teorías políticas sobre por qué nos está ocurriendo esto en nuestro país, pero sin duda una de las que puede estar más cercana a la realidad es la que afirma que la vida política patria se ha «comido» una generación: falta en muchos casos ese poso de sabiduría que otorga la edad, esa experiencia que suele ser buena porque se cimienta en base a errores y aciertos, a las suma de experiencias cada uno en su campo profesional. A muchos de nuestros actuales dirigentes políticos les falta, como afirma el dicho, «un hervor», en el sentido de que reflexionar no es un verbo que suelan conjugar. Tenemos ejemplos a diario, en todas las esquinas, en todos los lugares, pero también aquí en Málaga. Daniel Pérez es el candidato a la Alcaldía de Málaga por el PSOE. Dios me libre de ejercitar como crítica su juventud, lo mismo que no puedo entender a quienes lo hacen por la edad del alcalde Francisco de la Torre (en este caso al revés). La juventud es un divino tesoro que sólo 'crece' con el paso de los años, o sea con la experiencia.

Curiosa paradoja, que ser joven pueda tener más valor conforme te vas haciendo más viejo, pero es así. Daniel Pérez quiere presentar una moción de censura contra el alcalde de Málaga por no haber destituido de sus cargos a los dos concejales investigados (primera patada en la frente a la presunción de inocencia) por el caso Villas del Arenal. Bueno, dirán ustedes, está en su derecho. Pues miren, a lo mejor sí sería así si no faltaran apenas unas semanas para que haya nuevos comicios municipales. No tiene ningún sentido en ninguna democracia del mundo presentar una moción de censura a 60 días vista las siguientes elecciones. Pero Daniel Pérez, a quien siempre he considerado uno de los políticos jóvenes con mayor proyección en Málaga, cree que es normal, cuando todo el mundo sabe que lo hace, porque es así, como palanca para un mayor conocimiento de su persona entre el electorado, déficit que le descubren sus propias encuestas.

Una moción de censura es un arma tan potente y tan importante en nuestra democracia que no puede tomarse a la ligera. Daniel Pérez no lo entiende así. Debería. Lo mismo que debería haber consultado con personas con mayor experiencia política y mayor trayectoria en su propio partido, pero no lo ha hecho así. Tiró por la 'calle del medio', y la anunció. Otro error. Debería haber tenido antes conocimiento de la respuesta de sus compañeros del pleno para que no quedarse en ridículo si la pierde. No es normal, ni lógico, aunque pueda ser lícito. Por eso, muchos de sus propios compañeros le han pedido que dé un paso atrás. No sabe qué hacer. Tiempo tiene para todo, incluso para meditarlo. Una moción de censura no puede ser nunca una moción inmadura. Y Málaga no se lo merece. Ya es muy mayor para eso.