Médicos residentes

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Si se quiere tener el futuro despejado hay que cuidar el presente. Que hacen falta médicos para garantizar el relevo generacional lo sabe todo el que quiere saberlo, aunque hay algunos que demuestran ser duros de mollera y débiles de memoria. En esta ley de la oferta y la demanda, unas veces la manta tapa los pies y otras la cabeza. Cubrir ambas zonas a la vez es imposible si para esa tarea se utiliza un cobertor que no posee la largura necesaria. Eso está pasando con las contrataciones de médicos. El SAS los busca y no los encuentra. O lo que encuentra es la negativa del facultativo al que se le propone el contrato, que dice no a la sanidad pública andaluza, ya que puede decir sí a un trabajo en mejores condiciones en otras comunidades, en el extranjero o en un centro sanitario privado. Es una pena. Una pena y una falta de previsión. Y una mala planificación. Para recoger hay que sembrar. La Consejería de Salud y el SAS se enfrentan a un serio problema, que se agravará más en los próximos años si no se acierta con el tratamiento. Esa terapia pasa forzosamente por cuidar a los médicos internos residentes (MIR) de modo que, cuando acaben su periodo formativo, se queden en los hospitales públicos y en los centros de atención primaria en los que han hecho la residencia. Lo contrario, es decir, desentenderse de la situación o equivocarse de receta, sería pegarse un tiro en el pie. Peligroso asunto.

La clave para evitar la fuga de médicos es hacerles atractivo su trabajo en el sector público. Para ello, el camino pasa por ofrecerles contratos estables y con una remuneración adecuada a la responsabilidad que desempeñan. Ahora bien, mal le irá al SAS si no da un giro de ciento ochenta grados y sigue ofreciendo contratos rácanos y más cortos que las mangas de un chaleco. No se trata de tirar el dinero ni de fomentar el amiguismo; se trata de ver los escollos antes de que provoquen un choque colosal. El Colegio de Médicos de Málaga hace años que viene alertando de que hay que aplicar medidas, porque a medio plazo va a haber muchas jubilaciones de facultativos y, si no se está ojo avizor, no habrá recambios para ocupar esos puestos libres.

Para finalizar, un dato, y que cada uno saque sus conclusiones. La provincia de Sevilla, con una población de poco más 1,9 millones de habitantes, contará el próximo año con 262 nuevas plazas MIR en sus centros sanitarios. Málaga, con una población de casi 1,7 millones de habitantes, dispondrá de 191 plazas MIR, o sea, 71 médicos especialistas en formación menos.

 

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