La medicina del sueño

No preservar nuestro descanso es un suicidio biológico. Por ello, la formación en la salud del sueño estará presente en colegios y empresas

La medicina del sueño
JOAQUÍN DURÁN-CANTOLLA NEUMÓLOGO EXPERTO EN MEDICINA DEL SUEÑO

No se puede vivir sin dormir. El sueño es la tercera necesidad biológica después de beber y comer, y constituye un estado metabólico muy activo que es imprescindible para mantener la salud. Durante el sueño, fijamos la memoria, reparamos física y mentalmente nuestro cuerpo y nos defendemos de las infecciones y del cáncer. En los últimos años, el interés por el sueño ha sido creciente y las revistas médicas publican más de 10.000 artículos científicos anuales sobre sus trastornos. Con respecto a la sociedad, hay un progresivo interés por todo lo relacionado con el sueño. Así, el concepto de tener un 'sueño saludable' es sinónimo de una mejor calidad de vida, un efecto antienvejecimiento y la capacidad de prevenir la enfermedad y ayudar a conservar la salud.

Existen más de 90 enfermedades relacionadas con sueño. Las principales novedades futuras en los próximos diez años vendrán de cuatro campos: el conocimiento fisiopatológico y genético; los nuevos métodos diagnósticos; las novedades en el tratamiento; y una mayor implicación de la comunidad, la sociedad, la administración y la política en mejorar el sueño de sus ciudadanos.

Alcanzaremos un conocimiento mucho más extenso y preciso de las causas y mecanismos de los trastornos del sueño y profundizaremos en la identificación de los genes corresponsables de su aparición. Esto nos permitirá identificar a las personas de mayor riesgo, seleccionar las mejores pruebas diagnósticas y crear nuevos tratamientos. Un aspecto muy novedoso será el desarrollo de nuevas técnicas diagnósticas y de tratamiento que utilizarán aparatos con tecnología de 'no contacto'. Es decir, no será necesario acudir a un laboratorio de sueño. Las pruebas se harán en el domicilio del paciente, obteniendo la información sin instalar electrodos en la piel y consistirán en 'micropegatinas' que captarán y emitirán información a equipos a distancia, que podrán ser controlados desde un laboratorio de sueño. Esto facilitará enormemente el diagnóstico, haciéndolo más accesible, fácil y cómodo para todos.

En cuanto al tratamiento de las apneas del sueño y la roncopatía, las máquinas de CPAP para las apneas, que en España usan más de un millón de personas, reducirán su tamaño, serán más cómodas, muy portátiles, totalmente automáticas, inteligentes e interactuarán con pacientes y médicos y dispondrán de baterías de larga duración. Además, se desarrollarán 'micro-CPAP', de menos de 50 gramos de peso, que podrán llevarse en un bolsillo. Los dispositivos dentales para las apneas serán mucho más cómodos, tolerables y eficientes y las técnicas quirúrgicas, más precisas y seguras. Finalmente, tendremos una 'pastilla' eficaz para el tratamiento y desarrollaremos técnicas sencillas para el entrenamiento de los músculos de la garganta que serán muy útiles para el tratamiento y/o prevención de las apneas del sueño y la roncopatía.

Para los pacientes con insomnio se mejorarán las técnicas de tratamiento cognitivo-conductual, haciéndolas más cómodas y eficaces. Además, dispondremos de nuevos medicamentos que actuarán directamente en los centros reguladores del sueño. Habrá nuevos fármacos para la narcolepsia y tendremos se podrán regenerar neuronas para su tratamiento. Además, los fármacos serán cada vez más específicos y actuarán en el origen del problema.

No preservar nuestro sueño es un suicidio biológico. Por ello, la formación en la salud del sueño estará presente en centros educativos, universidades y empresas. Se desarrollarán pruebas que permitan conocer el riesgo para la salud de un paciente con trastorno del sueño. Esto nos permitirá actuar precozmente en los pacientes a nivel individual y sobre la comunidad. Se normalizarán los horarios españoles, lo que implicará estar en nuestro huso horario de forma estable, sin cambios en primavera y otoño. En los centros educativos, se retrasará el horario de entrada de los niños, haciéndolo más coherente con sus ritmos de sueño. Igualmente, los horarios laborales de los adultos serán partidos, con un tiempo prudente para comer, lo que permitirá terminar de trabajar en torno a las 17-18 horas. Esto ayudará a una cena ligera y temprana que facilitará el sueño y que este sea adecuado en horas (al menos 7), así como la convivencia familiar y social. Las ciudades se convertirán en comunidades protectoras del sueño, con especial atención a temas relacionados con el ruido y actividades lúdicas, deportivas y sociales. Finalmente, los sistemas audiovisuales y redes sociales colaborarán con la preservación del sueño de la población.

Más a largo plazo se crearán aparatos médicos y fármacos que nos permitirán un mejor manejo de la restauración física y psicológica, así como mejorar nuestra memoria y la capacidad de aprendizaje a través del sueño e, incluso, podrán modificarse nuestros propios sueños como vivencias y experiencias agradables para incorporarlos a nuestros recuerdos.

Nos espera un interesante y atractivo futuro que, si actuamos juiciosamente, nos proporcionará una enorme capacidad para mejorar la vida y la salud de los ciudadanos. Conseguirlo dependerá de todos. Todos deberemos trabajar de forma coordinada en el concepto de que dormir y ayudar a dormir con salud, además de un placer y una necesidad vital, es un derecho y un deber de todos.