Medicina de familia

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La medicina de familia y comunitaria atraviesa por una difícil situación. Ese es un obstáculo generalizado que afecta a los profesionales españoles independientemente del centro de atención primaria en el que trabajen. Aunque hay comunidades que están peor, no hay ninguna que esté bien. Todas necesitan un impulso económico, un incremento de plantilla y una mayor autonomía de gestión. Los médicos de familia son tan especialistas como el especialista de la rama más sofisticada de la medicina. El punto de vista hospitalocentrista hay que superarlo de una vez por todas. Los hospitales cumplen una función primordial (eso no se pone en cuestión), pero los centros de salud resuelven entre el 80 y el 90 por ciento de los problemas de salud de la población. Y más que podrían solucionar si dispusieran de mejores medios diagnósticos y más recursos para atender a los pacientes. La semana pasada, Málaga acogió el 39.º congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), con la participación de 2.500 facultativos. En ese encuentro científico quedó expuesto de forma meridiana que el futuro de esa especialidad médica estará comprometido, y con muchas incógnitas por despejar, si no se pone en marcha un plan de choque para reducir las carencias existentes y dar aire a unos médicos asfixiados por los recortes y por el exceso de trabajo.

La mejora de la atención primaria española tiene que ir inexcusablemente unida a una inyección de dinero. Según ha cuantificado semFYC, ese incremento de gasto debería suponer un desembolso de 4.350 millones de euros en un plazo de cinco años. Uno de los puntos clave es el aumento de personal. Si no se hace nada, o lo que se lleva cabo es insuficiente, la sanidad española se va a dar de bruces con un muro de granito. Por ofrecer un dato significativo: en 10 años se jubilarán en Andalucía casi el 40 por ciento de los médicos de familia. Hoy por hoy, el relevo no está garantizado, lo que sitúa a la medicina de familia andaluza en un fino alambre. Muchos equilibrios habrá que hacer para que no se desplome la atención primaria por falta de facultativos. Ante ese panorama, una actuación que hay que acometer cuanto antes es el aumento de las plazas MIR de medicina de familia. Asimismo, parece de cajón que haya una asignatura de esa especialidad en las facultades de Medicina, de modo que los estudiantes la vean como una opción atractiva y la elijan cuando aprueben el MIR. La salud de los ciudadanos se merece una apuesta decidida por la atención primaria.