Matarnos de aburrimiento

El tan cacareado cambio puede convertirse en el cambio aburrido

CRISTÓBAL VILLALOBOS

Casado y Moreno coincidieron en Córdoba en un mitin con el que los populares van calentando los motores de cara a noviembre. En medio de la tensión entre la dirección regional y la nacional por la confección de alguna candidatura provincial, como fue el caso de la de Huelva, en el escenario se escenificó un compadreo que acabó por retransmitirse en directo merced a un micrófono espía que permaneció abierto en el momento más inoportuno.

Cuando se intercambiaron los trastos, como dos toreros cerca del burladero, Casado acabó por descifrar la estrategia secreta de su partido de cara a las próximas elecciones: y ahora... «a matarlos de aburrimiento». El tan cacareado cambio en Andalucía puede convertirse, sino tienen cuidado, en el cambio aburrido, pues de que se realicen reformas en profundidad depende de que todo siga, o no, como hasta ahora. Tras unos primeros meses de alunizaje en el maremágnum administrativo de la Junta, se echan en falta reformas que realmente sean de calado. Medidas valientes que cambien un futuro que, de lo contrario, se parecerá mucho a nuestro pasado.

Susana Díaz ha manifestado su deseo de volver a presentarse a las primarias socialistas, con el fin de repetir como candidata y regresar a la presidencia de la Junta. El aburrimiento de que todo cambie para que todo siga exactamente igual que antes. El peor de los conservadurismos disimulado en un falso progresismo de puño en alto y rosa marchita. Ayer pidieron su comparecencia en la comisión de investigación de la FAFFE, que es otra forma de volver al pasado.

Tras la pifia del micrófono Moreno se plantó en Bruselas con su séquito, a recordarles a las instituciones europeas lo mal que le viene a Andalucía el 'Brexit' y las políticas de Trump. Los viajes de los presidentes autonómicos son como los accesorios de marca: dan caché, pero no sirven para nada. A Juanma Moreno se le está poniendo cuerpo y cara de presidente, por lo que a lo mejor habría que dejar de llamarlo Juanma. Estos viajes contribuyen a ello, pero es bien sabido que un dirigente regional en Bruselas es, como diría nuestro añorado Chiquito, como un concejal de Cuenca en Madrid.

Los efectos del 'Brexit' harán sin duda daño en nuestra maltrecha economía, pero por suerte o por desgracia será el gobierno de la nación el único que podrá defender nuestros intereses ante el resto de naciones. Bien hizo Moreno en cerrar, antes de irse, dos de las grandes incógnitas del futuro malagueño: el tercer hospital y el metro al Civil. Independientemente de que el paso del tiempo vaya materializando estos proyectos, y el futuro decantando la idoneidad o no de estas decisiones, se agradece la valentía y la rapidez al abordar temas que ya eran finiseculares. Audacia ante el aburrimiento, pues lo suyo es que, como en el poema que escribió Henley y popularizó Mandela, seamos los amos de nuestro destino, y no haya que ir a Madrid o a Bruselas a pedir auxilio.