MARÍN QUIERE ESTAR EN SAN TELMO

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

EL reparto de poder entre PP y Ciudadanos está siendo más complejo de lo esperado. En principio por la poca experiencia del partido naranja en gobernar. La Junta andaluza es la primera institución de gobierno en la que se estrenan. También porque ni PP ni Cs tenían mucha idea de cómo se estructura realmente la Junta de Andalucía, una administración muy compleja como evidencia el que trabajen en ella más de 270.000 empleados. Tiene el tamaño de una multinacional con más de 34.000 millones de contrataciones. A algunos dirigentes del gobierno saliente les entra la risa cuando se le pregunta sobre la auditoría externa que los partidos entrantes se han comprometido a llevar a cabo. El coste que supondría contratar con una consultoría privada una auditoría a la Junta supondría cifras millonarias que no están presupuestadas.

Hay forcejero entre PP y Ciudadanos para ajustar las competencias de las áreas que cada uno quiere llevar, lo cual es lo normal en un gobierno de coalición que también se estrena como tal. Lo que parece ya despejado es que el PP gestionará Presidencia, Hacienda, Sanidad, Fomento y Agricultura. Ciudadanos se quedará con parte de las actuales competencias de Presidencia, Economía, Empleo, Educación, Administración Local y Turismo. Cultura la quieren los dos.

Otra de las dificultades radica en la interlocución. El PP andaluz está teniendo autonomía en negociar el reparto de áreas con Cs, pero los interlocutores de este partido deben consultarlo todo a la dirección nacional. Las interferencias de algunos 'naranjas' que quieren ser consejeros son constantes, sobre todo los que tienen más conexión con Rivera. De otra forma no se entiende que se haya filtrado el nombre de Javier Imbroda como consejero de Educación y Deportes, cuando todavía ni siquiera ha sido investido presidente Juanma Moreno. Y sobre todo, no se ha terminado de configurar el organigrama o la estructura con el reparto de competencias entre uno y otro partido. Las formas están dejando mucho que desear. Lo normal es que se espere a la investidura para anunciar las carteras y los nombres, sobre todo porque es potestad del presidente de la Junta el nombramiento. Al parecer, Imbroda estaba ansioso por conocer su destino, y Marín, tras almorzar con él yprevia llamada de Madrid, le tranquilizó.

También se da por hecho que Elías Bendodo podría ser un pilar del equipo de Moreno en la Junta, si bien solo la mención de esta posibilidad pone en guardia al muñidor de las negociaciones con Ciudadanos. Bendodo conoce bien la importancia de los tiempos y los modos. Estos quebraderos de cabeza no serán los únicos para el todavía presidente de la Diputación. Hay uno de cariz doméstico, si se quiere llamar así. Juan Marín quiere también tener despacho en San Telmo, sede de la Presidencia. Lo normal es que el consejero de Presidencia tenga despacho en San Telmo, por estar al lado del presidente y su equipo y por llevar, además, la Oficina del Portavoz del Gobierno. El vicepresidente actual es consejero de Presidencia y por ello Marín cree que, como vicepresidente, debe permanecer en San Telmo, para estar cerca de Moreno y compartir con él las tareas de decisión. En fin, ya se verá. San Telmo es grande, pero no para tanta gente.