Marear la perdiz

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Marear la perdiz. Esta frase de origen cinegético tiene un claro significado: hacer perder intencionadamente el tiempo en rodeos, circunloquios o dilaciones que retrasen u obstaculicen la resolución de un problema, como mera táctica dilatoria. Pues eso es lo que están haciendo ahora mismo tanto la Junta de Andalucía como el Ministerio de Cultura con el tema del Auditorio de Málaga, y la única verdad es que como no hay dinero, o no quieren disponer de ese dinero para tal cosa, no tienen previsto, ni ganas, hacer el Auditorio.

Málaga reclama un Auditorio. Lo necesita. Esta Málaga rutilante y brillante, triunfante en turismo y demás, comienza a ver cómo se ralentizan los datos y su crecimiento simple y llanamente porque no dispone de un enclave con 2.000 localidades o más para grandes eventos, lo que hace que estos se vayan, dentro de Andalucía, a Sevilla, y nada más que hay que citar por ejemplo los Premios Onda, los Premios Goya o el Congreso Mundial del Turismo. ¿Por qué Sevilla y no Málaga? Aparte de la buena gestión turística de la capital hispalense, que no hay que olvidarla, existe al lado del Guadalquivir un enclave fabuloso para albergar mastodónticos acontecimientos merced a sus 3.500 butacas, lo que lo convierte en el de mayor capacidad de España. El Palacio de Ferias de Málaga tienen en su mayor auditorio 900 plazas, pero aquí no se trata de ampliar o comparar, sino de 'matar dos pájaros de un tiro' (otro refrán de origen cinegético) en el sentido de la necesidad de un Auditorio para música y ópera, pero también para grandes eventos. No aspira Málaga (bueno, ¿y por qué no?) a 3.500 butacas, pero sí al menos superar las 2.000 para optar a los grandes eventos que hoy le son privativos, cuando la capital y la Costa del Sol tienen un enorme atractivo como estamos hartos de ver y de comprobar. Por eso, y también por tener entre nuestros conciudadanos a Carlos Álvarez, una de las grandes estrellas de la ópera mundial, una histórica orquesta y una tradición musical muy digna, por todo ello reivindica la ciudad un Auditorio de la Música que en su día contó con un organigrama y con personas trabajando en el proyecto, que existe, que está... La verdad es que se comprende que el alcalde Francisco de la Torre estalle contra la Junta y contra el Ministerio de Cultura porque dicen que hay que empezar de cero. ¿Y por qué? Pues porque no quieren ni tienen previsto hacerlo, y por eso deciden echar balones fuera, marear la perdiz, andar con tapujos y esperar que pasen los tiempos electorales que se aproximan.

Málaga tiene un proyecto ya diseñado de Auditorio. Cuenta con los terrenos. Cuenta con la ilusión de la ciudad. Cuenta con la necesidad de un gran espacio para conseguir que no se nos escapen grandes acontecimientos que no nos caben por su magnitud. No es de recibo decir que vamos a empezar de cero... Pero no termina ahí la cosa: ¿han visto lo que quieren hacer con San Agustín?, uno de los edificios más históricos y señeros de Málaga, de su historia. Una verdadera aberración urbanística que espero no se concrete de ninguna de las maneras, por mucha biblioteca que se quiera instalar en la sede del histórico colegio. Mucha tela. Demasiada.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos