La malagueña que se salvó en el 'Titanic'

Hoy se cumplen 116 años del naufragio del famoso trasatlántico, en el que viajaba Encarnación Reynaldo, natural de Marbella, que fue una de las 705 supervivientes / Viajaba en segunda clase para ver a su hermana, emigrante en Nueva York, que iba a dar a luz / Julio Alberto contará en Málaga su 'viaje' de la gloria al infierno.../ Federico Beltrán expone sus experiencias empresariales en Navarra

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Eran cercanas las tres de la madrugada del 15 de abril de 1912 cuando el todopoderoso 'Titanic' se partía en dos y se hundía definitivamente, casi tres horas después de chocar con un iceberg por culpa del mal tiempo, de la incapacidad de reacción de su capitán y de la ambición del hombre. En el bautizado como indestructible trasatlántico viajaban 2.223 personas, afortunadas todas a priori de ser protagonistas del viaje inaugural del que era el mayor barco del mundo que se inició en Southampton el 10 de abril del referido 1912, para recalar en los puertos de Cherburgo, Francia, y en Queenstown, en Irlanda, antes de poner proa al océano Atlántico camino de Nueva York, meta final. A las 23.40 del 14 de abril, cuatro días después de partir y a unos 600 kilómetros al sur de Terranova, el 'Titanic' chocó contra un iceberg. La colisión abrió varias planchas del casco en su lado de estribor bajo la línea de flotación, a lo largo de cinco de sus dieciséis mamparos, que comenzaron a inundarse. Durante dos horas y media el barco se fue hundiendo gradualmente por su parte delantera mientras la popa se elevaba, y varios cientos de pasajeros y tripulantes fueron evacuados en los botes salvavidas, de los cuales casi todos no fueron llenados a su máxima capacidad.

En el 'Titanic' viajaban diez pasajeros españoles, entre ellos la marbellí Encarnación Reynaldo, una joven nacida en 1881, el mismo año de Picasso, y que viajaba en segunda clase con un billete que le costó 13 libras. Los datos recabados por la Fundación Titanic, verdadero 'barco documental' del considerado el mayor naufragio de la historia, hacen ver que Encarnación vivía en Londres, donde trabajaba como sirvienta en una casa de una potente familia británica con posesiones en Gibraltar, Reino Unido y Estados Unidos. Viuda y con dos hijos, Encarnación estuvo trabajando en Ronda y Gibraltar para posteriormente marchar con la familia a la que le prestaba sus servicios a la capital de Inglaterra, concretamente a una mansión propiedad de Henry Vázques, en el número 7 de Bergholt Crescent, en Stamford Hill.

Aunque en un principio se pensaba que Encarnación pudiera viajar a Nueva York como tantos sirvientes que iban acompañando a 'sus señores' en el 'Titanic', algo propio de la época y de la alta sociedad británica, lo cierto es que miss Reynaldo, como se registra su nombre entre los supervivientes, iba sola con el objetivo de ayudar a su hermana menor Luisa, que vivía en Nueva York, adonde marchó desde Marbella y que estaba embarazada. Luisa Reynaldo iba a dar a luz a finales de abril, y por ello Encarnación decidió ir con ella.

Con el boleto 230434, la malagueña fue uno de los diez españoles que embarcaron en el 'Titanic', y forma parte del libro 'Los diez del Titanic', editado con motivo del centenario del hundimiento. Los españoles eran Víctor Peñasco y su esposa María Josefa Pérez de Soto junto a su sirvienta Fermina Oliva, que viajaban en primera; el camarero Juan Monrós, que como tantos empleados del barco encontró la muerte al no poder salir de la zona de tercera clase en la que iba; Juan Padrós y Emilio Pallás, que viajaban con las hermanas Asunción y Florentina Durán (los cuatro amigos), que iban en segunda clase, al igual que un tratante de telas asturiano, Serbando Oviés, y la referida Encarnación Reynaldo.

De los diez salvaron sus vidas María Josefa y Fermina, así como las hermanas Durán, recogidas en el bote de salvamento número 2, la marbellí Reynaldo, que pudo subirse al bote número 9, en el que se 'colaron' Padrós y Pallás al saltar desde cubierta cuando el bote descendía después de que los marineros les impidieran subirse a él por la estricta norma que se llevó a cabo en el desastroso plan de evacuación (con muchas más personas (2.223) que sitio en los botes, 1.178) y que se define en la vieja frase de «las mujeres y los niños primero». Los dos referidos pasaron de la orden y al ver las cosas como iban se tiraron de cabeza al bote número 9, donde coincidirían con Encarnación. La malagueña, como todos los supervivientes, llegaría al puerto de Nueva York el 18 de abril a bordo del buque 'Carpathia', que llegó al lugar del accidente dos horas después del hundimiento y logró rescatar a 705 personas. Fue el primer barco en acudir a los avisos de socorro emitidos por el 'Titanic'.

Poco más se sabe de Encarnación, si volvió a no a Marbella o a España alguna vez, aunque hay datos que confirman que se casó dos años después en Puerto Rico (de donde era natural su cuñado, el marido de Luisa), y posteriormente volvió a Nueva York, donde según los estudiosos del 'Titanic' falleció en 1964 a los 83 años. Hoy, aniversario de aquella tragedia, había que contar la historia de la malagueña que sobrevivió al 'Titanic'...

De experiencia extraordinaria calificó el empresario malagueño Federico Beltrán la conferencia que pronunció ante 35 alumnos del Grado de Excelencia (los mejores expedientes) de la Facultad de Económicas de la Universidad de Navarra este jueves. Durante dos horas y media, cuando la duración estimada era de 60 minutos, el presidente de Famadesa habló del tema 'Liderando con ejemplo', exponiendo su experiencia de cómo montó los cimientos de la que es hoy una de las principales empresas cárnicas de España. En el turno de preguntas hubo de todo, pero la que más sorprendió al conocido empresario malagueño fue la que le hizo un alumno al señalar que «cómo era posible que con empresas como la suya Andalucía siga la cola en los datos económicos», sin duda una interrogante difícil de contestar que Federico Beltrán hizo con naturalidad: «Les he hablado desde el corazón, y eso les ha gustado», señala.

Julio Alberto es uno de esos no tan atípicos casos de personas que llegan a la fama y después se desmoronan. Este exfutbolista que llegó a ser internacional con España y vivió la fama, el lujo y el dinero por sus cualidades deportivas al ser jugador de equipos de élite como el Atlético de Madrid o el Barcelona, conoció el cielo de la gloria y el infierno de las drogas. Su vida lo llevó al consumo de estupefacientes y casi lo aboca al desastre más absoluto, pero supo salir a tiempo. Ahora se dedica a explicar su experiencia en un intento de que los jóvenes no se dejen llevar por los malos hábitos y por las drogas, y será, sin duda, una de las ponencias estrella de la jornada que se celebrará el próximo 10 de mayo en la sede de Turismo Andaluz dentro del seminario titulado 'Trastornos en el entorno del consumo de sustancias: adolescentes sin presente', junto a la fiscal de Menores de la Audiencia Provincial de Málaga, María José Cobo, y del médico psiquiatra del Centro Monte Alminara, Carlos Sánchez. Monte Alminara es la clínica que organiza esta jornada, que alcanza su cuarta edición, y que según su directora, Nuria García, tiene como objetivo abordar la problemática derivada del creciente aumento de pacientes niños y jóvenes afectados por trastornos de ansiedad y depresión. JulioAlberto es autor del libro 'Nunca recordaré haber muerto', donde narra su experiencia de adicción con las drogas. Dedicado hoy a la gestión empresarial, colabora con fundaciones y organizaciones en campañas de concienciación a los jóvenes frente al peligro de las adicciones. Estas jornadas se celebrarán de 9.00 a 14.00 horas, con entrada libre, y Monte Alminara las organiza en colaboración con la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.

Sean ustedes felices. Y servidor lo vea y disfrute.

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