Málaga fiction

ÁNGEL PÉREZ MORA

Nos sentíamos ya dueños de la felicidad peatonal. Creíamos que un centro sin coches iba a traer una ciudad sin barreras, por fin libre, pero parece que nos ha traído un mundo sin frenos.

'Sin frenos' es el título de una película de cine alternativo neoyorquino sobre un mensajero ciclista. Nos muestra lo que algunos son capaces de hacer en bicicleta para entregar un paquete a tiempo. Desde la mirada ciclista vemos cómo inventa carriles donde no los hay y traza trayectos inverosímiles entre los coches de la gran manzana. Vemos lo que son capaces de hacer a diario pero no vemos dónde entrenaron para ello. Después de verla bajo escamado al paseo marítimo pues me cabe la duda de si vinieron antes aquí, a entrenar sábados y domingos, tomando grupos de peatones por vehículos. Para una conducción más rápida y segura la bici del mensajero carece de frenos. El ciclista controla su velocidad acelerando y frenando siempre con sus pies sobre los pedales, a piñón fijo. A piñón fijo van por aquí los patinadores eléctricos, y los que los venden dicen que tienen una velocidad máxima de 30 Km/h pero cuando nos los cruzamos más bien parece que no tienen otra. Cada año nuestra ciudad se ameniza con varios festivales de cine: Cine Español, Cine Francés, Fanzine... Parece que el cine fantástico se ha decidido a venir y quedarse, pero fuera de las salas, pues al separarse los coches del estiramiento peatonal todo tipo de engendros mecánicos aterrizan sobre nuestras aceras... ¡están llegando!

En los primeros días, tímidamente, aparecieron pequeños ciclocarros para entregar mercancías por las oficinas perdidas, más allá de Larios. Y cuando aquél fue asumido por la peatonalía, apareció el ciclocarro de paseo con asiento reclinable y bajo palio. A los ciclocarros les ha sucedido la hilera de cicloturistas que circulan en tal línea disciplinar que no dan sensación de grupo sino de un supertándem de 10 cabezas. En este año las patinetas sorpassan a los cicloturistas. No falta mucho para que desde el cielo nos lluevan peatones con mochila helicóptero tipo 'Minority Report'.

¡Ay nuestras aceras! ¡Ilusos creíamos que al sacar de allí los coches iban a ser para nosotros!

No hace mucho por estas fechas, nos prometían un Frank Gehry o un Calatrava, ahora amenazan con aumentar la peatonalización. ¿Es que no hay nadie que apueste por la medida y la proporción? Ni toda la ciudad puede ser turística, ni toda la provincia puede ser peatonal. Con tal dimensión de ciudad, ¿cómo no van a venir patinetas a reducir distancias? Si siguen estirándose calles sin coches, les seguirán helicópteros de mochila y llegará el casco-drón no para dejar a los demás atrás, sino abajo. Entonces todos volaremos y el suelo enmarmolado será para la basura, los sintecho y los sinfuturo como en las calles lluviosas y sucias de Blade Runner... No se asusten, esto es sólo una película: ¡Málaga fiction!