CAC Málaga: que te den concurso

Los pliegos del concurso del CAC ha creado un conflicto laboral y ha mandado al paro a unos 40 trabajadores

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

El CAC Málaga se encuentra estos días cerrado con toda su tristeza y eso da la razón a los peores vaticinios. Llevamos meses augurando que veríamos el centro cerrado. Se ha cumplido la peor profecía, el pronóstico de un desastre artificial: unos 50 millones de euros de dinero público puestos para crear un centro artístico cuyo prestigio puede verse dilapidado por la inoperancia de una administración que defiende un modelo sin soportarlo.

Lo peor no es que el CAC esté cerrado; a veces los museos cierran, ya sea por obras de reforma o por un nuevo montaje. Lo peor es que el cierre lo produce un concurso público que ha generado un escándalo nacional por su mala burocracia. Que los pliegos están redactados de aquella manera es algo que salta a la vista. Algunos de los mejores candidatos de la criba han sido eliminados por cuestiones que ni ellos mismos se explican. «¡Qué bueno es el concurso cuando hay seis candidatos!», decían, y esa era la primera mentira. Porque al final, tras las dimisiones de dos miembros del jurado por circunstancias no aclaradas, esto ha resultado ser una versión torticera del 'Un, dos, tres': en el sobre 2 había un apartamento en Torrevieja. En el sobre 3 estaba Doña Ruperta.

«El concurso del CAC está diseñado para que gane la mejor oferta cultural». Otra mentira. Al final, contra todo pronóstico, incluido el de los propios concursantes y hasta del criterio del jurado mutilado, la empresa ganadora ha resultado ser la misma de siempre. Nada que objetar, pero obtuvo la segunda peor valoración cultural. La que se daba por ganadora fue expulsada por motivos económicos, en concreto por 11 euros, que le dan ganas a uno de ponerlos. Las normas se han redactado con una ambigüedad y con toda la apariencia de una prueba de obstáculos. Las guerras siempre las ganan los que conocen mejor el campo de batalla.

Pero es que eso tampoco es lo peor. Por culpa de este concurso tan genial ha cerrado una librería, lo cual es una catástrofe intelectual en sí misma, y ha chapado una referencia gastronómica en Málaga. Ambos pagaban un canon a la empresa concesionaria, todo dentro de una asombrosa alegalidad, y ahora se van a la calle. Al igual que toda la plantilla del CAC: 22 trabajadores que se van al paro en virtud de ERTE de una duración imprevisible, a la espera de que les vuelva a contratar el próximo gestor. Mientras tanto, el Ayuntamiento hará una trampa de trilero en mayo con una exposición en 'El espacio municipal de calle Alemania', que en ningún caso es el CAC. En definitiva, los pliegos han generado un conflicto laboral para unos 40 trabajadores que se verán atrapados en meses de incertidumbre, todo por una maravilla de concurso que no cabe en 500 palabras y que no importa desde qué sitio te pongas, que siempre apesta a algo malo. A lo que huelen las cosas mal hechas.