Málaga, capital mundial del Derecho

Málaga asume hoy el reto de celebrar esta efeméride como colofón al XXVI Congreso Bienal que ha organizado la Asociación Mundial de Juristas con la participación de destacados líderes de los cinco continentes

Málaga, capital mundial del Derecho
francisco javier lara
FRANCISCO JAVIER LARAFrancisco Javier Lara

Hoy se celebra por primera vez en España el Día Mundial del Derecho. Aunque suene extraño, porque existen días mundiales casi de cualquier cosa, el Derecho estaba ausente de cualquier tipo de acto que recordara su importancia aunque fuera una vez al año.

La Asociación Mundial de Juristas –World Jurist Association, WJA– ha tenido a bien no sólo instaurar esta celebración en nuestro país, sino que además ha elegido el Colegio de Abogados de Málaga para desarrollar los actos previstos con motivo de esta efeméride.

Y el momento no es baladí. En unos tiempos en los que poderes fácticos de nuestra democracia ponen en tela de juicio las garantías de nuestro Estado de Derecho, en los que la independencia judicial está en entredicho por determinados actores protagonistas que incluso forman parte del Poder Legislativo –en un ejercicio de irresponsabilidad sin parangón en los últimos cuarenta años–, la defensa de la fortaleza de nuestra democracia y de la marca España, tanto en nuestro propio país como en el extranjero, debe ser una prioridad para todos los juristas.

Málaga asume el reto de celebrar el Día Mundial del Derecho como colofón al XXVI Congreso Bienal que ha organizado la WJA en el Teatro Real de Madrid, con la participación de destacados líderes de los cinco continentes que han debatido sobre numerosos temas de actualidad global con un denominador común: 'Democracia, Constitución y Libertad'.

Estos tres conceptos, por supuesto, no han sido elegidos al azar. Constituyen sin duda alguna los pilares principales sobre los que se asienta la democracia española, los ejes sobre los que hemos sido capaces de construir los mejores años y más productivos de nuestra historia, al menos en cuanto a calidad de vida se refiere.

Esta afirmación, sin embargo, no implica conformismo alguno. Más bien al contrario, estamos obligados a seguir trabajando duro para consolidar los derechos y libertades ya adquiridos, para ampliar los límites de nuestra democracia y para limar las imperfecciones de nuestra democracia, que las tiene. Todo ello, y esta es la clave, bajo la seguridad jurídica que nos otorga la Constitución, la norma fundamental que elegimos los españoles para relacionarnos y que garantiza la igualdad de todos los individuos, por encima de raza, sexo, religión o lugar de nacimiento.

En esta trayectoria hacia lo que hoy somos –España es indudablemente un país modelo en muchas cuestiones–, en este camino que hemos recorrido juntos en los últimos cuarenta años, los españoles hemos contado con el sostén de la monarquía. Por eso ayer la Asociación Mundial de Juristas le entregó en Madrid a Su Majestad el Rey Felipe VI el Premio Mundial de la Paz y la Libertad, como reconocimiento a su inquebrantable compromiso con el Estado de Derecho. La importancia de este galardón se dimensiona al observar a las personalidades que lo han recibido con anterioridad, entre los que se encuentran Sir Winston Churchill, René Cassin o Nelson Mandela. Pocos países han avanzado tanto en todos los órdenes –social, económico, cultural, científico...– en tan poco tiempo, y la monarquía parlamentaria ha aportado la estabilidad, la firmeza y la confianza que necesitaba el pueblo español en cada momento. Como decano del Colegio de Abogados de Málaga he tenido el privilegio de participar activamente en la organización de este congreso bienal de la WJA, una experiencia inolvidable en la que he aprendido mucho de grandes profesionales y he aportado los mecanismos con los que trabajamos en el Congreso Jurídico de la Abogacía ICAMálaga, además de intervenir con una ponencia sobre el derecho de defensa.

La crisis por la que atraviesa la gobernanza de las naciones, no obstante, no es exclusiva de España ni de Europa. Vivimos momentos convulsos en muchas partes del planeta y es necesario que líderes de todos los países con capacidad de influir en su entorno sean capaces de acordar las soluciones adecuadas para extender y asentar la democracia, ya que ningún otro sistema político ha demostrado ofrecer a los ciudadanos mejores resultados. Este ha sido uno de los grandes éxitos del Congreso Mundial de Juristas –World Law Congress, WLC– celebrado en Madrid y también será uno de los asuntos que abordaremos en la jornada de hoy en el Colegio de Abogados de Málaga, que toma el relevo en cuanto a capital mundial del Derecho.

De este modo, tengo el honor de moderar un debate sobre los desafíos actuales al Estado de Derecho en el mundo, con la participación de juristas de la talla de Manuel Aragón Reyes, director del WLC y exmagistrado del Tribunal Constitucional; Rainer Arnold, catedrático de Derecho Público en la Universidad de Regensburg (Alemania); Ángel Juanes, vicepresidente del Tribunal Supremo; Milton Ray Guevara, presidente del Tribunal Constitucional de la República Dominicana, y Camilo Rubiano Becerra, abogado y escritor colombiano.

Además, la Asociación Mundial de Juristas celebra hoy en nuestro Colegio de Abogados su asamblea general, nombrará a su nuevo presidente global y entregará sus distinciones y reconocimientos.

Feliz Día Mundial del Derecho, y que cumpla muchos más.