Magia

MARÍA MAIZKURRENA

Fue mi hija quien me reveló la existencia del famoso fanfic 'Hogwarts School of Prayer and Miracles'. Yo pregunté si era una parodia. Ella respondió: «Eso no se sabe». Pero el texto o cosa tiene tal capacidad de hacer reír que durante unos días se convirtió en fuente de diversión principal dentro de su grupo de amigos. La escuela Hogwarts de oración y milagros, supuestamente, ha sido escrita por una madre que no quería que sus hijas se volvieran brujas leyendo las nefandas aventuras de Harry Potter. Son tan ridículas la visión y la versión que la idea de que tiene que ser una parodia -por favor, esto no puede ir en serio- circula por Internet en blogs y comentarios. Con todo, queda un ancho poso de duda, o un sedimento en el que se depositan noticias como la que nos llega de Tennessee, donde el párroco de una escuela católica ha hecho un escrutinio en la biblioteca de la misma como el cura del Quijote hace en la biblioteca del hidalgo para salvar los libros buenos y condenar los malos. En aquellos tiempos los condenaban a la hoguera, por supuesto.

Aunque también en este tiempo, el nuestro, y para ser más precisos en abril de este año, unos sacerdotes polacos alimentaron un bonito fuego con unas máscaras africanas y algunos libros entre los que no faltaban los de Harry Potter. Es raro. O no. Ahora, la saga al completo ha sido desterrada de la escuela de Nashville a la que nos referíamos y expurgada de su biblioteca por el celo y la credulidad fantástica de un sacerdote. Sin embargo, aunque los católicos den más el cante por su afición a los ritos, solemnidades y piras purificadoras, son los fundamentalistas evangélicos quienes se la tienen jurada al joven mago inglés con absoluta determinación y fe inquebrantable en los hechizos y los rituales de invocación. Tal ha sido el revuelo creado por Potter y otros seres imaginarios que a veces ya no sabemos si son de ficción o andan por la calle, y existe en Wikipedia un artículo muy documentado sobre los «debates religiosos en torno a la serie de Harry Potter». Me pregunto si J.K. Rowling apreciará la publicidad gratuita más de lo que pueda lamentar la propaganda condenatoria. El mundo está lleno de magia, pero la magia fluye donde menos se piensa o donde no se quiere ver. Magia, no pura, sino turbia, en la charca de Esperanza Aguirre, donde las personas se convierten en ranas. La maldición transformadora ha alcanzado ya a la propia Aguirre. El PP parece el Reino de Muy, muy lejano al que viaja Shrek por asuntos familiares. Los dirigentes actuales del partido, que llevan toda la vida en él, no tienen absolutamente nada que ver con la magia negra que brota de la charca de Aguirre y otras charcas, y esto sólo puede tener una explicación: están protegidos por un encantamiento. Son cosas de otro tiempo, dicen, mientras las ranas saltan por los humedales y los tribunales. Un tiempo muy, muy lejano... Fantasía pura.