Madre ejemplar

Rafael Pérez Pallarés
RAFAEL PÉREZ PALLARÉS

Celebramos ayer el día de la madre; sería interesante conocer si ayer domingo los detalles, mensajes o llamadas a la madre experimentaron una sensible subida.

La figura de la madre es necesario recuperarla; sobre todo en el momento histórico por el que transitamos, en el que las sociedades europeas desdibujan los roles sociales, hasta el punto de llamar progenitor A/B a quien da la vida. Sin poder alcanzar lo que puede llegar a experimentar una mujer que durante nueve meses ha llevado en su seno a un hijo o hija, de la historia de la humanidad deseo rescatar una madre, modelo de maternidad, a la que muchos malagueños y malagueñas profesan una gran devoción, bajo diferentes advocaciones, entre ellas, Victoria: la madre de Jesús de Nazaret.

María de Nazaret nació hace más de veinte siglos pero su figura mantiene plena vigencia como madre. Su vida es ejercicio de honestidad feroz, una emoción absoluta. Es una mujer joven que desde que tiene conocimiento de su embarazo lo asume. ¡Qué importante es asumir las experiencias que la vida te pone por delante! De hecho, la vida es una experiencia por la que todos tenemos que transitar. Y puestos a caminar por ella, sí o sí; hagámoslo con corazón e inteligencia, verdad y libertad interior. María es mujer que desde su juventud contó con la ayuda de su pareja, de José; su esposo. ¡Qué necesaria es la estabilidad en la pareja para afrontar la vida en familia y los retos que ésta presenta! La madre de Jesús de Nazaret, que acompañó a su hijo durante la vida, experimentó el trago amargo de la emigración junto a su familia en Egipto; y a lo largo de toda su biografía no se descabalgó de la existencia de su hijo; pero, eso sí, lo hizo desde la libertad, el respeto y la discreta distancia; también en el último tramo de la vida de Jesús, sin la ayuda inestimable de José, su esposo, a tenor de los datos que se desprenden del Evangelio. Ella, mujer de progreso y futuro, de fe y esperanza es modelo para la mujer de hoy. Y como madre, mujer anticipada a su época, es ejemplo de fe, contemplación y espiritualidad. Conviene recuperar la sensibilidad desgarradora femenina encarnada en la figura de la madre; de hecho en la historia de la humanidad, cumple una misión que no puede ofrecer ningún hombre.