Se llama Yihad

JOSÉ ANDRÉS TORRES MORA

«Éramos pocos y parió la abuela». Estos días en que celebramos el 40 aniversario de nuestra Constitución conviene recordar también alguno de los artículos de esa otra norma fundamental de nuestra convivencia que es el refranero. En el refranero encontramos reglas de conocimiento y reglas de comportamiento, formas de entender el mundo y formas de estar en él. Ciertamente, y para desesperación de los nacionalistas, que siempre creen que somos únicos, con los refranes pasa como con los artículos de nuestra Constitución, podemos encontrar bastantes iguales, o parecidos, en muchos países de nuestro entorno.

La abuela de nuestro refrán es Andalucía. La última comunidad autónoma de la que podíamos esperar que pariera un partido como Vox es la nuestra. Todavía recuerdo, allá por el año 2000, a mi madre horrorizada ante la televisión viendo la noticia de que habían quemado la puerta de una casa de inmigrantes, con varias personas dentro, en El Ejido mientras decía: «Estos que atacan a los inmigrantes se han olvidado muy pronto de que nosotros mismos los fuimos hace nada». Mis padres, mi tíos Sebastián, Juan, José, Rafael, pasaron muchos años en Francia, Suiza y Alemania, en ocasiones en condiciones de vida deplorables, y allí, alguna vez, encontraron a personas que además de explotarlos, trataron de humillarlos. Ninguno de ellos entendería los motivos, llamarlos razones me parece un exceso, de miles de andaluces, para alimentar la xenofobia. Si hablamos de la memoria de un pueblo, de la continuidad histórica del mismo, la actitud de quienes apoyan la xenofobia no solo supone una ruptura con casi cuatro décadas gobiernos socialistas, sino principalmente con su propia memoria como andaluces.

Igual de absurdo me parece que la expresión más radicalizada del nacionalismo español obtenga semejante éxito en una de las comunidades en las que más y mejor fundidas están la identidad regional y la nacional, ser andaluces es nuestra forma de ser españoles, como ser españoles es nuestra forma de ser europeos. Negarnos como andaluces es negar una de las riquezas de España. No es aquí, en Andalucía, donde está en peligro la unidad de España. Es en Cataluña donde, quienes dicen que tanto aman a España, han de demostrar que tienen una idea de España capaz de unir a quienes vivimos en ella. Es allí donde tienen que conseguir la simpatía, la comprensión y los votos. Aquí ya estamos convencidos. Vencer al independentismo catalán en Andalucía es, por usar otro refrán que afortunadamente hace siglos que perdió su significado literal, «dar lanzadas al moro muerto». Vaya héroes.

Con todo, lo que más me asombra es eso que dicen de que van a empezar la Reconquista por el sur. Se ve que no se han enterado de que la Reconquista, si se empieza por el sur, se llama Yihad. Y la verdad es que viendo su integrismo religioso, su actitud ante la igualdad de las mujeres, su posición ante los derechos de los homosexuales, se podría pensar que quizá estén más cerca del fundamentalismo de los yihadistas que de la Ilustración europea. Kant, amigo, los tenemos dentro.

 

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