LEYES EN EL LIMBO

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Una de las consecuencias de unas elecciones anticipadas, aunque solo sean tres meses, es que al hacer la presidenta de la Junta su convocatoria, inmediatamente se disuelve el Parlamento y las iniciativas legislativas en trámite, decaen. Pasan al limbo de las leyes. La disolución además debe hacerse 54 días antes de la fecha de la cita con las urnas, según establece la Ley Electoral nacional. Lo cual implica que para que se celebren, por ejemplo, a finales de noviembre, el decreto de convocatoria debe hacerse como límite en la primera semana de octubre. El Parlamento tramita en la actualidad 30 iniciativas legislativas, de las cuales solo tres tienen aprobado su dictamen, la última fase previa a su debate final y votación en el Pleno por los 109 diputados.

Estas tres normas son la de la reforma de la Ley de Igualdad de Género; la de Medidas para el Cambio Climático y la de la reforma del Consejo Audiovisual. Podrían ser votadas y aprobadas en el próximo Pleno de la Cámara de los días 26 y 27 de este mes de no convocarse antes las elecciones. Algunas fuentes apuntan que se trataría de un Pleno escoba antes de que Susana Díaz apriete el botón electoral. La presidenta, según las mismas fuentes, tenía gran interés en dejar aprobada la nueva Ley de Igualdad como emblema simbólico de los cinco años de la primera mujer presidenta de Andalucía.

Otras voces, sin embargo, consideran que no será determinante sobre la fecha electoral porque lo mismo que la ley de Presupuestos de 2019, la de Igualdad puede retomarse al constituirse el nuevo Parlamento a final de año y sería una de las primeras en volverse a presentar a la Cámara, pero ya con todas las alegaciones introducidas, por lo que su trámite de aprobación no debería hacerse largo. Ningún partido votó en contra de su dictamen,

En cualquier caso, las leyes que no sean aprobadas, incluso las que están en su última fase del trámite parlamentario, deben volver a la casilla de salida en la siguiente legislatura. Si ha sido presentada por el Gobierno, este tiene que volver a aprobarla y presentarla, tras los correspondientes informes favorables. Al tratarse de un Parlamento con una composición distinta, todo puede ocurrir. Se prevé que vuelva a ser fraccionado, sin mayoría absoluta. Está por ver cómo será la mayoría dominante.

Esta legislatura hubo leyes que apenas sufrieron variación alguna respecto a la anterior, pero su trámite aún fue largo. Ocurrió con la Ley de Memoria Histórica y Democrática. Con el adelanto electoral de un año en marzo de 2015, decayó la propuesta legislativa estrella de Izquierda Unida en el Gobierno de coalición con los socialistas. Susana Díaz dejó que se respetara al máximo el texto pactado con IU en reconocimiento a la labor de Diego Valderas, pero aún así el Parlamento no le dio luz verde hasta marzo de 2017, dos años después de las elecciones.

Otras leyes también negociadas con IU no tuvieron tanta suerte, como por ejemplo la de la banca pública y la de Agricultura. Ambas fueron modificadas esta legislatura en la que el PSOE se ha apoyado en Cs, una formación en el polo ideológico opuesto a IU. La de Agricultura y Ganadería, incluida también en el pacto con Cs y ya sin el banco de tierras exigido por IU, tiene visos de volver a decaer. Esta próxima semana hay comparecencias de los agentes sociales para su debate, lo que parece un gesto de querer meterle el turbo, pero si hay adelanto será difícil encajar su aprobación. También hay consulta a los agentes sociales para la ley de ayuda a hemofílicos del PP, la del nuevo régimen de los Puertos y la de Juventud.

La historia del Parlamento está llena de leyes que decayeron y luego tardaron en recuperarse o nunca lo han hecho. Incluso con el PSOE como único partido al frente de la Junta de Andalucía toda la etapa autonómica. Pasa con la ley Integral de Formación Profesional. La coalición PSOE-IU la aprobó en 2014, siendo ya presidenta Susana Díaz, que la calificó como la ley más importante de la legislatura con el objetivo de impulsar el tejido productivo, pero tres años después la misma Díaz volvió a presentarla con un texto distinto. Ya han sido publicadas las enmiendas al articulado, pero sigue sin fecha el dictamen preceptivo de la Comisión de Educación. El adelanto podría volver a dejarla en la cuneta otra vez.

No sería justo decir que la Cámara ha sido improductiva esta legislatura, en la que se han tramitado 45 iniciativas, incluidos decretos. Hay que subrayar además el protagonismo de todos los grupos en la propuesta de normas y que hayan sido aprobadas algunas tan importantes como la de la renta básica para familias en riesgo de pobreza o la de auxilio contra los desahucios, pero también quedará la desazón del trabajo en vano sobre otras leyes, sobre todo para aquellos diputados que no continuarán la próxima legislatura y se han dejado las pestañas en negociar sus articulados.

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