Julio estuvo en agosto

Julio estuvo en agosto
SUR

Julio Iglesias ha pasado unos días de descanso en su casa de Ojén-Marbella, donde Miranda y sus hijos han disfrutado todo el verano / El almuerzo con Pepe Hidalgo, presidente de Globalia: «Para estar tan malito como dicen, nos lo hemos pasado muy bien», ironiza el cantante respecto a los bulos sobre su estado de salud / Marbella dispone de uno de los primeros cajeros Bitcoin de España / Antonio Corrales ya mira muy de cerca a 'su' Cautivo

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

SUR informaba ayer, de la mano de Ignacio Lillo, del importante incremento de la actividad de la terminal privada de nuestro aeropuerto. Pues bien, sin duda uno de los aviones más llamativos, potentes y caros de cuantos han utilizado sus instalaciones este verano ha sido, sin duda, el de Julio Iglesias, quien estuvo en agosto en su casa costasoleña con su familia. Tras su retorno a América, este pasado lunes Julio Iglesias y Juan José Hidalgo (otro asiduo de la Costa del Sol), amigos desde hace muchos años, se reunieron a comer en Punta Cana para, en cierta manera, despedir el verano. Lo pasaron en grande y decidieron llamar a un amigo común que tienen en su país de origen, España: «¿Cómo crees tú que me puedo estar muriendo si acabo de comer con Pepe y nos lo hemos pasado de maravilla?... Espera, espera y que te cuente...». El presidente de Globalia, emporio del turismo español, se pone al otro lado del móvil del cantante madrileño y prosigue con la conversación, y acto seguido 'enchufa' el altavoz. Han hablado de todo lo divino y de lo humano, incluido de su país, que los tiene bastante preocupados: «¿Oye, qué le pasa a España?». Esa España suya, esa España nuestra no pasa desde luego por sus mejores momentos, pero aún así tiene tiempo para los chismorreos y las 'fake news', que son las mentiras de siempre pero en versión moderna redes sociales, que se divulgan mucho más rápido que antes y además puede contar con padres y madres de todos los rincones. De toda la vida ha habido mentirosos compulsivos en este país, pero últimamente florecen como hongos. Total que los dos, Julio y Pepe, se lo pasaron tan bien que repitieron al día siguiente, con un excelente vino de por medio.

Lo que quería preguntar Julio Iglesias era si alguien sabía de dónde habían salido las últimas informaciones recogidas por algunos medios de comunicación de nuestro país sobre su 'delicadísimo estado de salud' (sic): «Oye, que han llegado a decir que me estoy muriendo... Y yo sin enterarme». Julio cumple en este mes de septiembre que acabamos de inaugurar 75 años, que como él dice «no están mal, ni mucho menos», y los cumplirá (el día 23) instalado desde hace décadas en la cúspide de la fama mundial: sigue siendo el cantante vivo que más discos ha vendido en el mundo, el que más giras mundiales ha realizado, el que más 'números 1' ha cosechado, el que ha cantado en más idiomas, al que más gente ha visto actuar en directo... Y así podemos seguir un buen rato. Pero Julio Iglesias no se siente querido en su país, aunque lo ame como pocos. Por eso no se prodiga absolutamente en actos de ningún tipo, aunque haya estado en su mansión de Ojén-Marbella («nada, que no hay manera que me arreglen el camino de cabras que va a mi casa y tampoco me dejan hacerlo») durante unos cuantos días en este pasado mes de agosto. No se han enterado los mismos 'paparazzis' que propagan los bulos de su 'delicadísimo' estado de salud. Allí se reunió con su esposa, Miranda, con la que (el 24 de agosto) celebró su aniversario de boda, y con sus tres hijos menores, las gemelas Victoria y Cristina, y el pequeño (su gran debilidad), Guillermo. Miranda y sus hijos han estado prácticamente todo el verano en Málaga, y sus hijas han disfrutado de varios conciertos en Starlite, han montado a caballo, y han ido a Puerto Banús de compras, y nadie se enteró de nada. Mientras, Julio seguía en su casa de Punta Cana preparando su próxima gira mundial que quiere comenzar en octubre, y que le llevará inicialmente por Rusia, Dubai e Israel, donde, por cierto, si entran en la web para comprar entradas para esos conciertos verán, primero, los precios y segundo que se están vendiendo a todo trapo pese a que queda un mes para los mismos. «Me da coraje, mucho, que haya por ahí algunos abogados y periodistas buscando lucrarse a mi costa con declaraciones alucinantes y falsas», matiza ya muy en serio el cantante, quien dice que este año en su casa de Ojén-Marbella (ocupa terrenos de ambos municipios) «no ha hecho nada de calor, y el agua estaba un pelín fría», algo normal para quien está acostumbrado a bañarse en las templadas aguas caribeñas. «Con el país que tenemos, y lo poco que lo cuidamos, y cómo nos envidiamos... Veremos a ver», agrega, mientras su amigo Hidalgo le habla del Real Madrid, otra pasión de ambos por cierto: «Ya veremos qué pasa con Lopetegui», indica el cantante, que termina la conversación con su tradicional coletilla «un beso para todos». Y es que ya lo dijo el dramaturgo francés Pierre Corneille en 'El mentiroso' en 1643: «Los muertos que vos matáis gozan de buena salud», frase que por cierto se acuña erróneamente como 'propiedad' de varios autores españoles como Zorrilla, Lope de Vega o Muñoz Seca...

Patrick Benhamou es un conocido empresario malagueño, propietario de la cadena Sushi Bar. Con varios establecimientos en la Costa del Sol, en el que está en el centro comercial La Cañada de Marbella, ha puesto en marcha una interesante iniciativa, que ahora puede parecer novedosa o descabellada, pero que seguro con el paso del tiempo será habitual. Ya no sólo es que admita que en su establecimiento se pague con 'bitcoin' (la criptomoneda o moneda digital creada en 2009 por un 'no se sabe bien quién' pero que usó como seudónimo el nombre de Satoshi Nakamoto), sino que además ha instalado el primer cajero que hace operaciones con las cuentas asociadas a la que dicen será la moneda del futuro inmediato y que sustituirá al dinero físico. «No sé si será el primer cajero de bitcoin que hay en Andalucía o en España, pero creo que sí», señala Benhamou tremendamente sorprendido de su éxito «porque lleva en activo apenas unas horas y ayer un cliente hizo una operación retirando del cajero medio bitcoin». Ese 'ayer' era el jueves, y el precio de equivalencia del bitcoin era de 5.948,14 euros, con lo que el cliente retiró casi 3.000 euros. Tal es la acogida de esta iniciativa, que ya de mutuo acuerdo con Tomás Olivo, Benhamou va a abrir otros cajeros de criptomoneda en los centros comerciales del referido empresario marbellí por Andalucía, aparte de que en sus cuatro restaurantes Sushi Bar se podrá pagar con bitcoin, algo que, ahora mismo, sólo sucede en el de La Cañada... Cuando uno ve estas cosas no puede más que sentirse viejo, y no sólo por cuestiones relacionadas con el día de mañana, 3 de septiembre... Una nueva iniciativa, porque como dijo aquel «los tiempos avanzan una barbaridad.». Pues eso.

En los Horizontes del 15 de octubre de 2017, bajo el título 'El triunfal retorno del Cautivo' escribíamos del fenómeno social y religioso que representa la popular imagen venerada en San Pablo. Entre las 10.000 personas que visitaron al Señor de Málaga (Garrido, ¡cómo te echamos de menos!), una de ellas protagonizó una de las estampas más emocionantes que jamás se han vivido en el Palacio Diocesano (donde fue exhibida al público la imagen tras su restauración por Miñarro en Sevilla) tuvo un nombre propio, el de Antonio Corrales, que emocionado se arrodilló a los pies de 'su' Cristo y besó su túnica milagrosa mientras lloraba... Fue un reencuentro (las cosas mundanas no pueden con el alma y los sentimientos) que a todos los testigos emocionó y que tanto Hugo Cortés como Salvador Salas captaron en impactantes fotografías, una de las cuales se ve hoy en esta página. Pues bien, desgraciadamente, Antonio Corrales ha muerto esta semana que termina. Durante muchos años fue histórico capataz del trono del Cautivo y siempre estuvo muy vinculado al mundo cofrade (también fue mucho tiempo portador y capataz de la Buena Muerte, pero para él nada era comparable a la mirada del Señor de Málaga. «Te deja de piedra, te rompe, te cruje...», decía. Y ese ha sido el título elegido por el primer teniente hermano mayor de la cofradía de San Pablo, Pepelu Ramos, para despedir a quien fue un histórico hombre del trono del Cautivo en las décadas de los 70 y 80: 'La mirada de don Antonio'. Ahora, los dos, estarán mirándose cerca, muy cerca... Descanse en paz Antonio Corrales.

A usted, lector, como siempre, mucha salud y felicidad, y permita que servidor lo comparta.

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