La inmunoterapia en 'prime time'

La terapia con células CAR-T demuestra su eficacia en el tratamiento del cáncer

FELIPE PRÓSPERINVESTIGADOR SENIOR DEL CIMA, DIRECTOR DEL ÁREA DE TERAPIA CELULAR Y CODIRECTOR DEL SERVICIO DE HEMATOLOGÍA DE LA CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Una de las premisas para desarrollar un cáncer es que el sistema inmune sea incapaz de eliminarlo. Las células tumorales han ideado múltiples mecanismos para pasar inadvertidas e, incluso, inhibir la capacidad de reaccionar de nuestras defensas. Durante los últimos 30 años, muchos investigadores han tratado de buscar tratamientos para que las células inmunitarias reconocieran mejor al tumor y lograran destruirlo de forma más eficaz. Los avances han sido lentos y complejos, pero los resultados clínicos conseguidos en los últimos 5 años han supuesto un salto de gigante. Entre las recientes estrategias inmuno-terapéuticas de éxito, destacan tres: el empleo de anticuerpos monoclonales, -capaces de reconocer los antígenos específicos de la célula tumoral-; el uso de fármacos para inhibir los puntos de control del tumor -sistema que utiliza la célula maligna para evadirse-; y otras estrategias que logran reclutar células inmunes frente al tumor. Una muestra de la importancia de estos tratamientos ha sido la concesión del último Premio Nobel de Medicina a James P. Allison y Tasuku Honjo por sus descubrimientos de la terapia del cáncer mediante la regulación del sistema inmunitario.

Un tipo emergente de inmunoterapia es la llamada terapia celular adoptiva, esto es, la extracción y uso de las células del sistema inmune propias de un paciente para tratar su cáncer. Entre estas células se encuentran los linfocitos T, responsables de detectar una posible amenaza y activar la respuesta inmunitaria para eliminarla. En ocasiones, el cáncer consigue 'camuflarse' y escapar de estos mecanismos de defensa. En un intento de dotar a los linfocitos T del paciente de 'herramientas' que reconozcan las células tumorales y de 'armas' que ayuden a destruirlo, surge la terapia con células CAR-T.

Esta nueva estrategia de inmunoterapia combina dos formas de terapia avanzada: la terapia celular y la terapia génica. Consiste en extraer del paciente con cáncer sus propias células T y, en el laboratorio, introducirle un material genético que las capacita para reconocer de nuevo al tumor y para activar su maquinaria de destrucción. Así la nueva célula T modificada goza de unos identificadores específicos de detección y destrucción de las células cancerígenas llamados receptor de antígeno quimérico (en inglés, Chimeric Antigen Receptors), de ahí el nombre de esta terapia. En otras palabras, cuando un cáncer 'esquiva' al sistema inmunitario es porque nuestros 'soldados' están 'ciegos' (no ven bien al tumor) y se han quedado sin 'balas' (no son capaces de proliferar y matarlo). La terapia CAR-T otorga a estas células 'súper visión' para detectar a ese tumor y la 'artillería' necesaria para combatirlo.

Debemos investigar más ya que estos tratamientos también se asocian con graves efectos adversos

Un caso de éxito lo conocimos hace unos días con la noticia del tratamiento con CAR-T del primer paciente pediátrico afectado con un tipo de leucemia dentro del Sistema Nacional de Salud. Gracias a esta terapia, el niño de seis años ha retomado su vida normal. Este es un ejemplo de los sorprendentes resultados que se están obtenido en el tratamiento del cáncer con esta inmunoterapia avanzada. En concreto, en algunos tipos de leucemia, linfoma o mieloma (cánceres que suponen el 10% de todos los diagnosticados) en estadios muy avanzados de la enfermedad y sin opciones terapéuticas, la terapia CAR-T ha conseguido respuestas en más del 80% de los pacientes y supervivencias de larga duración, incluso, con probables curaciones aunque el tiempo de seguimiento todavía es corto. Estos resultados han llevado a la aprobación de los dos primeros medicamentos CAR-T por las agencias reguladores americana (FDA) y europea (EMA) en un tiempo récord. En la actualidad existen más de 300 ensayos clínicos cuyo objetivo es confirmar estos resultados y expandirlos a tumores cerebrales, renales o colorrectales, entre otros. La industria farmacéutica, en general reacia a las terapias celulares, se ha volcado en desarrollar medicamentos de células CAR-T, un esfuerzo que supone un enorme beneficio para nuestros enfermos. Además, grupos de investigación académicos también han puesto en marcha ensayos clínicos con esta terapia. En este sentido en la Clínica Universidad de Navarra, además de participar en ensayos de la industria (tanto en mieloma como linfomas), estamos desarrollando investigación y futuros ensayos clínicos académicos en colaboración tanto con hospitales españoles como centros europeos, en este caso financiados con fondos de la Unión Europea (Programa Horizonte 2020). Es esperable que estas acciones resulten en una fructífera cooperación entre la industria y los centros académicos en beneficio de los pacientes.

Este innovador avance en la lucha contra el cáncer, que hace unos años parecía imposible, es hoy una realidad. No obstante, debemos seguir investigando ya que estos tratamientos también se asocian con potenciales y graves efectos adversos. Es necesario avanzar con cautela pues desconocemos si los CAR-T curarán los tumores a largo plazo y en qué casos. Prudencia, pero también esperanza, ya que los prometedores resultados que ofrece la terapia con células CAR-T auguran un futuro en el que la investigación logrará ampliar el abanico de tumores a tratar, introducir el tratamiento en estadios más tempranos de la enfermedad y disminuir los efectos secundarios.