Inconsistencia

Antonio Ortín
ANTONIO ORTÍNMálaga

Estamos tan inmersos en aquello que Bauman llamó la modernidad líquida que nuestra reacción crítica es frágil y eso permite que mientras nos la cuelan sin disimulo nosotros sigamos a lo nuestro y tan felices. Quizá sea la pereza machadiana del bostezo la que nos empuja a tirar del argumentario de bando y etiqueta y eso explique la idiosincrasia de esta España mansa, que se enerva si no le pitan un penalty pero deja que los gobernantes le metan la mano en el bolsillo siempre que sea en cómodos plazos.

Viene esto a cuento porque me dejó perplejo la falta de respuesta que produjo una noticia publicada por este periódico esta pasada semana. En el Hospital Comarcal de la Axarquía han obligado a los médicos de Urgencias a que renuncien a su jornada reducida porque, dicen, no han encontrado facultativos suficientes para cubrir las vacaciones del personal del centro. Es decir, que ahora mismo en ese hospital público del sistema andaluz de la región imparable hay médicas a las que les han dinamitado en pleno verano su conciliación familiar, un derecho que ya tenían adquirido, porque el Servicio Andaluz de Salud (SAS) no ha programado un periodo en el que, además, este centro sanitario hace frente a una multiplicación de la población a la que deben atender por la avalancha turística de la costa oriental, con los focos principales de Nerja y Torre del Mar. Pues bien, a los pocos días de conocerse esta situación, la presidenta de la Junta de Andalucía salió ante el pleno del Parlamento andaluz y, sin complejos, dijo que este verano no sólo no habrá menos medios sino que además la sanidad pública andaluza dispondrá de 18.000 médicos más. Ea, y tan ancha.

Llama la atención la falta de consistencia y la brecha que a menudo separan los discursos oficiales y la propaganda de la realidad donde hay que bajar el balón al suelo. Las manifestaciones del 8M lograron prender una ilusionante y necesaria mecha para derribar barreras que la mujer soporta en el mercado laboral, buena parte de las cuales surgen de la maternidad. Por eso, resulta sangrante que un centro sanitario que está en la estructura administrativa de un gobierno cuyos dirigentes pasan horas en redes enarbolando la bandera contra las diferencias de género acabe echando por tierra una de las medidas más eficaces precisamente para erradicarlas.

Yo, qué quieren que les diga. Soy de los que piensa que la igualdad no es decir 'todos y todas' ni ponerse detrás de una pancarta; hay que aplicarla en el día a día. De lo contrario, de poco le van a servir a las médicas del comarcal de la Axarquía tantos mensajes en Twitter si al final se van a ver solas para cuadrar los horarios de casa, familia y hospital hasta que llegue septiembre.

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