El PP se hunde en Cataluña

ANTONIO PAPELL

El PP ha desaparecido prácticamente de Cataluña y del País Vasco. Su representación era ya escasa pero este deceso -salvado apenas por la presencia impertinente de Cayetana Álvarez de Toledo, quien ha alardeado de no hablar catalán- se ha debido a la propuesta programática de aplicar inmediatamente el artículo 155 CE, inmotivadamente, sin consenso y de forma indefinida.

Al propio tiempo, Casado ha hecho últimamente declaraciones impropias contra el Estado de las Autonomías, proponiendo una recentralización, al mismo tiempo que VOX, socio del PP en Andalucía, reclamaba su desaparición y el regreso al Estado unitario, a la homogeneidad franquista.

No parece cuestionable la evidencia de que el Estado de las Autonomías requiere una profunda reconsideración porque, además de haberse desencajado Cataluña y de sentirse incómodo el País Vasco (aunque dentro del juego constitucional), la financiación de algunas comunidades históricas, como Valencia o Baleares, es tan deficiente que puede terminar provocando una verdadera crisis institucional. Esta reforma debería servir para encauzar el conflicto catalán hacia una solución dialogada, que se verá facilitada por los propios resultados electorales (el éxito de ERC frente al nacionalismo conservador de Puigdemont es un factor positivo, que se conjuga con el ascenso del PSC). Y lo lógico hubiera sido que el Estado, representado por las grandes formaciones de la derecha y de la izquierda, hubiese llegado a este proceso de la mano del PP y del PSOE.

Infortunadamente, no será así. El hundimiento del PP, que ha llegado indirectamente de la influencia errada de Aznar en los asuntos internos de un partido noqueado por la corrupción, obliga a la derecha española a recomponerse de algún modo antes de reingresar en los grandes consensos. Ahora es imprescindible reconstruir una derecha liberal, perfectamente diferenciada de la extrema derecha, para que la Constitución pueda seguir asentándose sobre las dos patas históricas, la liberal y la socialdemócrata, que la han mantenido vigorosa y en pie.