Hospital Marítimo

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La construcción de un nuevo centro hospitalario público en Málaga capital es perentorio; no hay ni un solo segundo que perder en el desarrollo de ese proyecto. Urge que se incluya una partida para esa iniciativa en los presupuestos de la Junta de Andalucía de 2019 y que todos los trámites administrativos se agilicen para que las obras de ejecución del edificio, que se erigirá en los aparcamientos del Hospital Civil, vayan viento en popa a toda vela y puedan estar terminadas para 2024. Una vez que la Diputación cedió los terrenos a la Junta de Andalucía solo cabe que la maquinaria discurra a pleno rendimiento sin que ningún obstáculo demore los plazos de un hospital que ya acumula demasiado retraso. Una vez reseñada esa premisa, debe precisarse que, igual que no solo de pan vive el hombre cuando se trata de aplacar su hambre, la sanidad pública malagueña necesita muchas más cosas además del que para unos es el tercer hospital y para otros el 'nuevo Regional' (antiguo Carlos Haya). Aparte de ese centro hospitalario, es imprescindible sacar del marasmo en que se encuentran diversos asuntos que se han quedado en tierra de nadie o se han convertido en eternas promesas hechas en una especie de país de Nunca Jamás. Bien está recordar lo que mal funciona para poner medios que subsanen las deficiencias. Aunque es cierto que no todo se puede resolver de inmediato, hay temas que para luego es tarde. Uno de ellos se refiere al Hospital Marítimo de Torremolinos, un centro sanitario que cuenta con una ubicación privilegiada y que, tras los lavados de cara que se le han hecho, precisa de una reforma integral que lo convierta en un hospital acorde a la medicina del siglo XXI y lo deje en perfecto estado de revista.

El consejero de Salud, Jesús Aguirre, visitó ayer el Marítimo y anunció una inversión de 3,1 millones de euros en los presupuestos de la Junta de 2019 y 2020 para mejoras en el edificio y en sus instalaciones. Falta hace, desde luego, porque el Marítimo ha permanecido ya demasiado tiempo dejado de la mano de la Junta. Hora es ya de que se apueste por él. Aguirre expresó su deseo de que el hospital torremolinense sea un referente en la sanidad pública andaluza. A ver si es verdad y la Consejería de Salud, ahora en manos del PP, convierte en realidad lo que en la etapa socialista no fue más que una quimera. Reformar y potenciar el Marítimo supondrá también un respiro para el Hospital Clínico, que está al límite de su capacidad y al que hay que impulsar hoy mejor que mañana.