Hospital Clínico

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

El Hospital Clínico Universitario, que en pocos meses cumplirá 30 años, tiene en su ADN un gen para luchar contra los elementos y nadar a contracorriente. Durante sus tres décadas de historia no ha podido desprenderse de la etiqueta de segundón y ha tenido que vivir a la sombra del Hospital Regional de Málaga (antiguo Carlos Haya), un sambenito injusto, ya que el Clínico es puntero en varias especialidades, en las que ha logrado superar al otro centro hospitalario malagueño. La principal diferencia entre esos dos hospitales del SAS se sustenta en el desequilibrio en cuanto a la plantilla de profesionales y a los recursos disponibles. Un hecho que no han visto o no han querido ver los que han mandado en el SAS. El Clínico tiene asignada una población de 570.000 personas, unas 200.000 más que el Regional, pese a contar con la mitad de personal y de medios materiales. Esa distribución de pacientes es, a todas luces, ilógica y debería ser revisada con urgencia, porque los enfermos tienen derecho a ser atendidos en las mismas condiciones. Eso no ocurre ahora. Por ejemplo, los pacientes del Clínico soportan más del triple de demora media para las pruebas diagnósticas que los del antiguo Carlos Haya. De esa desigualdad no son responsables los profesionales. Ni siquiera hay que responsabilizar a los dirigentes del hospital, que están cansados de pedir más recursos en Sevilla. Sin éxito, claro. El Clínico necesita una inversión económica importante, un incremento de profesionales y que el Hospital del Valle del Guadalhorce se abra al cien por cien para que suponga un respiro de verdad y no un parche, una mejora que hasta la fecha no ha sucedido, puesto que el SAS no ha dotado a ese centro, situado en Cártama, de la plantilla adecuada.

Ahora que va a producirse un relevo en la Consejería de Salud y en el SAS es el momento idóneo para la renovación y la aplicación de nuevas políticas sanitarias. Málaga precisa, y cuanto antes, que sea una realidad la construcción de otro hospital público, que ya está comprometido y que se prevé erigirlo en los aparcamientos del Civil, pero no hay que volver a dejar en el olvido al Clínico. Favorecer que haya hospitales de primera y de segunda solo va en detrimento de la calidad asistencial que se da a los ciudadanos. No hay que quitarle nada al Regional, que también necesita de forma imperiosa me joras, pero es justo dotar al Clínico de los medios imprescindibles para que sus pacientes no sufran las culpas de una mala gestión a la hora de distribuir los recursos sanitarios.