Un hecho histórico

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Andalucía vivió un momento histórico. Se notó en el ambiente, como pocas veces antes, como correspondía a la ocasión. Juan Manuel Moreno Bonilla ha pasado de ser vituperado por sus enemigos (muchos que ahora son muchos menos tamién) como 'el breve' a ser el dirigente del Partido Popular con mayor poder en toda España, y eso en un partido que ha capitaneado este país unos cuantos años no es un tema baladí, ni mucho menos. Todo el PP se vino a Sevilla para arropar a Moreno. Normal. En su experiencia de Andalucía se juega, posiblemente, el futuro del Gobierno de España, primero porque todos los ojos van a estar dirigidos hacia su gestión, y segundo porque la coalición de centro-derecha (en toda su amplitud) si funciona en nuestra Comunidad será, sin duda, puesta en marcha a nivel de ciudades, autonomías y país, sobre todo si Pedro Sánchez continúa con sus amores manifiestos y sus arrumacos con los independentistas, lo que hará imposible que se 'encuentre' con Albert Rivera. Por si faltaba poco, a la izquierda le han puesto un Errejón inesperado que, posiblemente (aunque esto como todo en política está por ver) le afecte en las urnas.

Moreno Bonilla estaba exultante. También la gente que con él (sus dos colaboradores más estrechos) se han recorrido decenas y decenas de miles de kilómetros, muchos de ellos en medio de la abulia e indiferencia de quienes nunca pensaron que llegaría a San Telmo. Así somos aquí, el amparo y el cobijo al vencedor es lo habitual, no lo contrario. Por eso ver muchos rostros de los que felicitaban a Moreno Bonilla (cuidado, que hablo de todos los partidos, incluido el PP) chirriaba con quienes conocemos algo de lo que se ha vivido en la historia reciente de la política andaluza.

La nueva etapa también ilusiona a no pocos ciudadanos. A muchos diría yo. Cánovas del Castillo, otro malagueño, el que inventó en este país la 'alternancia', decía que lo mejor de ésta no es que lleguen nuevas personas a la acción de gobierno, que por supuesto, sino que significaba que los papeles en los escritorios 'cambiaban' de orden, en el sentido de que lo esencial era un cambio de los puestos intermedios y por tanto también de toma de decisiones diferentes.

36 años de gobierno de un mismo partido es algo tan legítimo como que haya una coalición de partidos que ponga fin a tan amplio ciclo, pero nadie duda de que la permanencia en el poder conlleva algunos vicios que, sin ir más lejos, se perciben en estos días en Andalucía, cuando vemos cómo diversos cargos socialistas están actuando a la hora del relevo como si la Junta fuese algo de su propiedad, como si perteneciera en exclusiva a sus siglas y a sus ideas.

El relevo en el poder, sea cual sea, engrasa los resortes del mismo, ubica en el panorama a nuevos protagonistas y da paso a nuevas ideas, por eso lo de que haya no sólo expectación sino ilusión (que en Málaga está mucho más acentuada por cuestiones obvias), aunque lógicamente, como todo en la vida, no contente a todo el mundo, ni mucho menos. Pero es así, lo mismo que decir que hemos vivido un momento histórico. Ahora el tiempo será quien dé y quite razones. Como suele hacer...