El hilo conductor

Dicen que a Hitler le molestó sobremanera el triunfo del afroamericano Jesse Owen en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 al conquistar cuatro medallas de oro, son estas cosas que pasan

JOAQUÍN L. RAMÍREZ

Ahora que el Madrid ha vencido al PSG, ahora que De Guindos puede ser el vicepresidente del Banco Central Europeo con la activa oposición del PSOE, IU y Podemos y con la pasividad de C's, ahora que el portavoz de la CUP, Antonio Baños, ha expresado su repugnante e infundada autoridad genético-social sobre análisis y debates protagonizados por andaluces, ahora que no cesan ni 'Brexit' ni Trump, ahora que se filtra que en el PdeCat llaman en la intimidad «pastelero loco» a Puigdemont, ahora... Ahora hay legislatura, ahora se abre paso la posibilidad de que en Cataluña haya opción para el español como lengua vehicular de enseñanza, ahora se sigue creciendo al 3,1%, ahora hay Tabarnia, hay España, ahora no se para y mientras la vida pasa.

Desde luego, hay para elegir, el mundo es como una olla exprés: todos los ingredientes juntos, encerrados a presión e hirviendo hasta confluir en un guiso definitivo que al fin será el irrenunciable menú.

Todo indica que el actual ministro de Economía, Luis de Guindos, será elegido en marzo vicepresidente del Banco Central Europeo y dejará el Gobierno. Es seguro que a nuestro país le interesa tener a un español de gran solvencia en esa crucial institución financiera europea y el candidato es el mejor de los posibles. Así se entiende en la Unión Europea de forma mayoritaria, según parece ser y todos podremos verlo y 'asistir'.

No cabe molestarse en demasía con las palabras e insinuaciones del portavoz de la CUP, Antonio Baños, acerca de su desprecio hacia lo andaluz. Un individuo que se expresa como Baños lo hizo es un supremacista fallido, pues se le vio el plumero a las primeras de cambio. Lo mejor es que este personaje se compre un metro y que se mida, que no pare de hacerlo y que explore en los manuales sobre la raza aria que los nazis prodigaron. Dicen que a Hitler le molestó sobremanera el triunfo del afroamericano Jesse Owen en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 al conquistar cuatro medallas de oro, son estas cosas que pasan.

En tanto los plazos van venciendo, aquella terrible decisión británica, refrendada en votación, de salir de la Unión Europea ofrece cada minuto unas consecuencias más sombrías. La caída económica prevista supera el 8,5% y la oposición interna aumenta por momentos, ¿cabe la posibilidad de crear un escenario honroso para dar la vuelta a estos acontecimientos? Lo cierto es que la dignidad británica y su orgullo legendario impiden cualquier salida por dura que sea la situación. Europa pierde y también -y sobre todo- lo hace el Reino Unido, que perderá más que nadie. Es todo un sinsentido de mal cariz, pero los enemigos internos del 'Brexit' no pierden la esperanza y se afanan en la reversión con energía y gran despliegue de activismo.

¿De verdad que es Rusia la que está detrás de los famosos ciberataques en los procesos electorales norteamericanos y europeos? Tanto si así es como si no, debería poder contabilizarse el impacto recibido y la desviación producida en tales acontecimientos en vez de conformarse con los resultados obtenidos. No se trata de impulsar una caza de brujas, sino de investigar con el mayor rigor posible lo ocurrido y evaluar sus consecuencias. Al caer el muro de Berlín se abrió paso la esperanza de acabar con la Guerra Fría y con la división del mundo en dos grandes bloques enfrentados entre sí, ¿realmente a alguien le interesa mantener la hostilidad con Rusia sine die, dentro y fuera del país de los zares?

A estas horas muchos se desgañitan por trasladar la idea de que dar la opción en Cataluña a que el español sea lengua vehicular de la enseñanza es dividir a los alumnos catalanes. Es un curioso argumento, muchos hace tiempo que perdieron la costumbre de respetar la ley y ya les cuesta. Aprender en la lengua de Cervantes, que hablan 600 millones de personas, y más si es su deseo, nunca puede ser piedra de desencuentro. La libertad no debe impedirse ni discutirse y esto ya ha llegado demasiado lejos. El español no sólo es lengua oficial también en Cataluña, sino que también es lengua propia desde siempre. Hay que ver si legalmente el artículo 155 de la Constitución y su aplicación constitucional permiten tomar disposiciones acerca de esta materia. Esperemos que sí, no se puede navegar indefinidamente contra la razón.

Ah, y eso de que en el PdeCat llaman a Puigdemont «el pastelero loco» es porque su familia tenía confiterías en Gerona. De ahí pastelero, lo de loco no se sabe. Pero en nuestros días, cierta locura parece el hilo conductor.

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