LA HEROICA SIESTA

Hoy y mañana se celebrará en el Parlamento una sesión plenaria en medio de la campaña electoral. Habrá que comprobar si Susana Díaz y Juanma Moreno han asimilado el cambio de papeles

CRISTÓBAL VILLALOBOS

El Consejo de Gobierno aprobó ayer la denominación de Bien de Interés Cultural para dos efebos romanos del siglo II a.C. que se encuentran custodiados en el Museo Arqueológico de Córdoba. Dos maravillosas esculturas de bronce de incalculable valor que ya eran bienes culturales desde hace más de 2.200 años, independientemente de lo que la Junta dijese. Para la administración la realidad queda a veces sometida al papeleo.

De Manuel Fraga se decía que le cabía el Estado en la cabeza. Pero la Junta de Andalucía, como el universo, tiene límites desconocidos, así que no hay sombrero cordobés que cubra la cabeza que la abarque. Al respecto, el nuevo gobierno está haciendo un esfuerzo titánico por ir entendiendo su propia casa, así que van derramándose a diario, como gotas malayas en la frente del contribuyente, nuevos datos escandalosos.

Tras las listas de espera interminables, o los millones europeos sin gastar, en los últimos días hemos tenido noticias sobre estudiantes a los que se les ha resuelto la beca siete años después de solicitarla, o sobre los 29.500 trabajadores públicos que se encuentran en situación de fraude de ley, al llevar muchos más años de interinos de los que la legislación permite. Bendodo, con buen ojo publicitario, ha calculado el precio de la inoperancia, cifrando el pasotismo y la desidia institucional en 6.500 millones de euros en inversiones perdidas.

Parece ser que la heroica Andalucía dormía la siesta, una siesta que mezclaba la Vetusta de La Regenta y la Sicilia del Gatopardo. Una siesta que ya se extendió durante los dos últimos siglos y que, tras el despertar autonómico, volvió a eternizarse. Como en la celebérrima máxima lampedusiana, («cambiar todo para que nada cambie»), la Autonomía transformó la región, pero siguieron perpetuándose muchos males.

La jueza del caso ERE ha vuelto a archivar una serie de delitos, porque han prescrito, casualmente igual que otros muchos de la misma causa. El robo de unos cinco millones de euros del erario público quedará en nada. La siesta afecta por igual a todos los expedientes y, en el revoltijo, salen ganando los de siempre y perdiendo todos los demás.

Hoy y mañana se celebrará en el Parlamento una sesión plenaria en medio de la campaña electoral. Varios consejeros comparecerán y veremos uno de los primeros rifirrafes parlamentarios entre Susana Díaz y Juanma Moreno. Habrá que comprobar si han asimilado el cambio de papeles. Será la antesala del debate presupuestario, ya después de las nuevas elecciones, que pueden cambiar el panorama.

Frente a los que acusan a PP y a Ciudadanos de llevar por bandera la tijera, Moreno ha anunciado un «presupuesto social» que crecerá en 1.700 millones de euros. Se hará necesaria la colaboración de Vox, que tendrá la tentación de chantajear desde sus planteamientos ideológicos con alguna partida presupuestaria. Decía Gabriel Celaya que la poesía es un arma cargada de futuro. Por desgracia, nuestra arma de futuro son los presupuestos que, bien hechos, deben estimular una economía dependiente y en siesta permanente.