GUERRA DE SUCESIÓN EN LA DIPUTACIÓN

Bendodo, Salado, Caracuel y Mata, en una imagen de archivo./
Bendodo, Salado, Caracuel y Mata, en una imagen de archivo.

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

Se da por sentado que Elías Bendodo se irá al Gobierno de la Junta de Andalucía como nuevo consejero de Presidencia. Y como jocosamente suele decirse por estos lares, el que se va a Sevilla pierde su silla, por lo que se abre una incógnita para saber quién la ocupará. Y más que una incógnita lo que se puede desatar es toda una guerra de sucesión, porque los aspirantes naturales a sentarse no están dispuestos a cederla gentilmente a su adversario y sin embargo compañero de partido. La Diputación Provincial tiene tres vicepresidentes, aunque las apuestas apuntan a que hay dos favoritos claros. Por un lado está el actual alcalde de Rincón de la Victoria, Francis Salado, actual número dos del ente supramunicipal. El regidor nunca ha ocultado sus deseos para presidir la Diputación. Incluso llegó a decirlo días después de acceder a la Alcaldía de la localidad axárquica tras una moción de censura. Da la sensación de que Salado no quiere dejar pasar esta oportunidad, aunque sea para estar en el puesto cinco meses nada más, que es el tiempo que transcurrirá hasta la celebración de las municipales que dará un nuevo gobierno en la Diputación, aunque no se sabe el color o los colores del mismo. Salado es un hombre de partido que lleva muchos años a la vera de Bendodo, aunque no sabemos si el consejero in pectore tendrá en cuenta esta travesía junto al rinconero para premiarlo. El primer edil cuenta a su favor con este hecho y que es el vicepresidente primero, lo que en principio le otorgaría el derecho a ser el heredero. Aunque en las cosas de familia, y sobre todo en la política, las cosas nunca son como parecen. Y eso puede ayudar a la otra gran candidata, Ana Carmen Mata, que tampoco hace ascos, sino más bien todo lo contrario, a convertirse en la primera mujer en ser presidenta de la Diputación. Primer punto a su favor. También puede ayudar el hecho de que es concejala en Fuengirola, por lo que su dedicación municipal no es tan intensa como la que se le supone a un alcalde, aunque no sería el primer edil que compagina ambas funciones. Ahí está el ejemplo reciente del socialista Salvador Pendón, que también ejercía como primer edil de Ardales. Menos posibilidades parece tener Kika Caracuel, encargada del urbanismo en Marbella, un asunto muy importante si se tiene en cuenta que el PGOU de la localidad costasoleña se encuentra en un laberinto con difícil salida. Sin embargo, no se debe desdeñar esta tercera vía, más que nada porque como responsable económica su gestión ha sido modélica porque ha logrado que la Diputación exhiba la deuda cero como uno de sus logros más importantes. Bendodo no ha abierto la boca aún, por lo que la guerra y los recelos entre los candidatos a sucederle está subiendo por día. Lo que está claro es que en este tipo de situaciones siempre habrá un perjudicado que sin duda se agarrará un buen cabreo por no ser el elegido. Seguro que la de la Diputación no es la única batalla que se está librando en el seno de los populares. Hay un par de puestos especialmente golosos. El primero de ellos es la presidencia de la Autoridad Portuaria, que generalmente ha estado ocupado por un político veterano. Ahí están los casos de Paulino Plata, Pepín Sánchez Maldonado o Enrique Linde. Todo parece indicar que no variará mucho esta tendencia y que el cargo se vea como un premio por los favores prestados. Y en el PP lógicamente también tiene a sus veteranos de guerra. El otro puesto que da especial visibilidad es el de delegado del Gobierno de la Junta en Málaga. En algunas quinielas populares se señala a Miguel Briones, exsubdelegado del Gobierno, que guarda una especial relación con el presidente del PP, Elías Bendodo. Briones, que actualmente desempeña su labor como inspector de Educación, es un hombre que le gusta la gestión y que por tanto no hay que desdeñar su vuelta al tajo político. también se baraja el nombre del antequerano Jota Carmona, que se ha quedado a las puertas de entrar en el Parlamento andaluz. Pero no sólo debe haber pugnas internas en el PP, porque un puesto siempre es un puesto y hay muchos que están a la espera de destino, sino en Ciudadanos. La formación naranja es una incógnita, porque nunca se ha visto en una situación de esta naturaleza. No se sabe si tirará de perfiles más profesionales, como ha proclamado siempre, o si por el contrario le dará la oportunidad a gente del partido. Veremos. Habrá que estar atentos a la lista de altas y de bajas en esta particular guerra.