Gibraltar español

Ahora es el momento para poner fin de forma civilizada al anacronismo histórico de la colonia de Gibraltar

PEDRO MORENO BRENES

La cosa viene de lejos. El Tratado de Utrecht de 1713 (el 'trágala' de Felipe V ante los británicos para poner fin a la Guerra de Sucesión Española), en su artículo X establece que respecto a Gibraltar se cede la ciudad y el castillo (los británicos, con el tiempo, añadieron por 'el morro' el istmo y el espacio aéreo), no se permite la comunicación con el territorio español («se ceda a la Gran Bretaña sin jurisdicción alguna territorial y sin comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra»), y además España tendrá preferencia si Londres se quiere librar del territorio: «Si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciere conveniente dar, vender, enajenar de cualquier modo la propiedad de la dicha Ciudad de Gibraltar, se ha convenido y concordado por este Tratado que se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla».

Esto es lo firmado hace más de 300 años, y los hijos de la Gran Bretaña no se bajan del burro. Gibraltar es una colonia y así se confirmó en la declaración como Crown Colony en 1830; además, Naciones Unidas ha reiterado en varias resoluciones de la Asamblea General (2070 (XX), 2353 (XXII), 2429 (XXIII) y 3286 (XXIX)), que nos encontramos ante un 'territorio no autónomo'. Por si quedara dudas, la reforma de la constitución gibraltareña (2006) configura el territorio como parte de las posesiones reales. Siendo esto así, el Reino Unido está obligado a la descolonización de Gibraltar sin que puedan mantener la excusa de que los habitantes del Peñón (los 'llanitos') no quieren dejar de ser colonia británica: no son un pueblo desde el punto de vista del Derecho Internacional a los efectos de un supuesto derecho a la autodeterminación.

Pero están muy cerca de nosotros, y lo del Brexit les perjudica de forma grave (votaron de forma mayoritaria por el mantenimiento del Reino Unido en la UE en el referéndum de 2016). Cuando el Reino Unido salga de la UE, Gibraltar va con ellos. Entonces, la verja de la Línea de la Concepción se constituirá en la frontera exterior de la UE, y hay que recordar que de acuerdo al citado tratado de 1713, la cesión del Peñón no permitía «comunicación alguna abierta con el país circunvecino por parte de tierra» y eso legitima el cierre de la frontera con Gibraltar (un desastre económico y humano para ambas partes), o medidas más moderadas como un fuerte control en la frontera o elementales restricciones para evitar el paraíso fiscal en el que, de facto, se ha convertido Gibraltar. Por decirlo de otra manera, España tiene en este contexto la sartén por el mango.

Ahora es el momento, en el marco de las necesarias negociaciones bilaterales del Reino Unido y España, para poner fin de forma civilizada a este anacronismo histórico que dura ya demasiado tiempo.

 

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