Geografía Física

Geografía Física
Rosa Palo
ROSA PALO

Septiembre siempre huele bien: huele a libro recién impreso, a goma de nata, a virutas de lápiz y a forro de plástico. Pero este comienzo de curso también huele a cabreo: los editores de libros de texto están hasta las tipografías de tener que hacer los manuales a medida para cada una de las comunidades autónomas. Afirman, entre otras cosas, que en Cataluña les han pedido que no se hable de los Reyes Católicos o que en Canarias no les den mucha importancia a los ríos de España porque allí no los hay. Vale. Según eso, a mí de pequeña no habrían tenido que hablarme del Teide porque en Cartagena las montañas no llegan a los setecientos metros de altura. Así he salido yo, con la sensibilidad orográfica herida por tamaño agravio comparativo.

Las comunidades autónomas, por su parte, desmienten los intentos de censura y las supuestas relecturas geográficas e históricas. En fin. Es el contar «mi verdad», que dicen en 'Sálvame', pero en los libros de texto, los únicos en los que creíamos que podíamos confiar ciegamente. No puede ser tan difícil llegar a un equilibrio lógico entre lo local y lo general pero, si seguimos así, el libro de Sociales va a tener la misma credibilidad que Víctor Sandoval. O que un político: mientras PSOE y Unidas Podemos intentan convencernos de que quieren llegar a un relato sin vencedores ni vencidos, lo cierto es que siguen luchando por hacerse con la versión final y poder echarse la culpa en el caso de que haya nuevas elecciones. Quieren ser Jarcha cuando, en realidad, son los nuevos Pimpinela cantando «Que no me eche la culpa de su fracaso contigo». A saber qué dirán los libros de texto del futuro sobre estos tiempos absurdos. Y sobre la geografía: al final, la montaña más alta de España va a estar al lado de mi casa. Y yo, pensando que estaba en Tenerife.