Gana el centro

La Tribuna

Como afiliado de base de este partido, reivindico las obras buenas de Rajoy y las vías proyectadas en Soraya. Y reivindico la unidad como valor, para no ver en el PP lo que estamos viendo en el PSOE

josé ramón carmona
JOSÉ RAMÓN CARMONAPortavoz del PP de Málaga

Hace ahora poco más de 20 años, en 1996 el lema escogido en el Congreso del Partido Popular fue 'Gana el centro', meses antes de que por primera vez se venciera en nuestro país al todopoderoso PSOE de Felipe González.

 Aquellos años sirvieron para transformar el PP en una fuerza política que ambicionaba representar a la gran mayoría de los españoles. Pero para ello era necesario, una vez superada la etapa de Alianza Popular de Fraga, mostrar un partido moderno, europeísta, centrado y que miraba al futuro sin complejos; sabiendo que había que recuperar a la Nación de una terrible crisis económica que había asolado a las clases medias y bajas los años de malos gobiernos socialistas.

 Eran momentos en los que miles y miles de jóvenes nos afiliábamos al PP que quería ganar el centro, representando a la democracia cristiana, a los liberales y a los más reformistas o moderados. Lo hacíamos para unirnos a un proyecto ambicioso, que trataba de concentrar bajo un mismo paraguas a personas con las ideas claras en los valores que nos representaban. Estos eran, ni más ni menos, que la libertad frente al terrorismo de ETA, las necesarias reformas económicas que hacían falta para alcanzar la recuperación de la entonces maltrecha herencia socialista y la defensa de la igualdad de los españoles.

 Sin duda, estos y otros muchos valores siguen estando hoy mas vigentes que nunca en nuestro panorama político, azuzados por el trampantojo de moción de censura que ha protagonizado el presidente Sánchez con la necesaria colaboración de sus aliados separatistas ocultando la realidad del verdadero objetivo de este movimiento político, que era sencillamente desalojar de la Moncloa al incómodo PP que había arrinconado a quienes habían decidido saltarse la ley y poner en peligro nuestra convivencia en Cataluña y en el resto de España.

 Todos estos desafíos necesitan hoy más que nunca un PP fuerte, para que actúe como único contrafuerte solvente contra la intención de la actual entente de izquierdas de trocear España y vender sus pedazos a cambio de un par de años en el Gobierno.

 Pero también es cierto que, como partido, no se debe perder el objetivo de seguir ganando el centro político para que todas las sensibilidades dentro del Partido Popular puedan visualizar que la única alternativa real a la izquierda de este país es un PP moderno, actualizado, referente en la gestión para la superación de la crisis, y el único motor generador y potenciador del empleo.

 Si aunamos ambos retos, el desafío no es sencillo. Por ello, para poder afrontarlo con garantías para este partido y, sobre todo, para el futuro político de España, yo quiero UNIDAD.

La unidad que ha defendido desde el principio Soraya Sáenz de Santamaría. Tenemos la oportunidad única de presentar a los españoles un equipo perfecto, que se complementa a la perfección. Y Pablo Casado puede y debe ser un pilar de ese equipo liderado por Soraya, tal y como ha decidido la militancia.

Lo digo alto y claro, y consciente de que se dan todos los condicionantes necesarios para que, además, con sus protagonistas Casado y Sáenz de Santamaría, este reto se encare con éxito.

En primer lugar, porque conozco a Pablo desde que entré en el PP: por entonces éramos compañeros de Nuevas Generaciones, él liderando la organización de Madrid y yo como secretario general en Andalucía. Y siempre he creído que es alguien en quien merece la pena confiar. Por eso quiero que nadie pierda en este Congreso.

 En segundo lugar, porque también conozco a Soraya por su cercanía con las distintas estructuras provinciales y regionales. Recuerdo perfectamente como he podido ir descubriendo a una persona con un altísimo conocimiento de la realidad. Es una mujer inteligente, para todo lo que hace rigurosa, y para todo lo que afronta valiente.

 Y en tercer lugar, porque lo que llevamos de proceso ha demostrado que no soy el único que opina que son las dos personas más cualificadas y preparadas para conducir a este partido hacia su futuro.

 Así que, ¿por qué no soñar con un ticket de Soraya más Pablo? No sólo será la opción preferida por la inmensa mayoría de quienes formamos parte del PP, sino que además tiene como añadido que esa opción pondría muy nerviosa a la Izquierda y a los 'camuflados' de izquierdas que se visten de naranja.

 En definitiva, soy un firme convencido de que las cosas pasan para algo, y no es casualidad que sean ambos, primero Soraya y después Pablo, los preferidos por las bases del PP. Como afiliado de base de este partido, reivindico las obras buenas de Mariano Rajoy y las vías proyectadas en Soraya. Y reivindico la unidad como valor, para no ver en el PP lo que estamos viendo en el PSOE.

 Quiero que Soraya sea mi presidenta y Pablo quien complete un tándem que garantice que gana el PP, pero sobre todo que gana el centro.

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