UN FUTURO POR DISEÑAR

Pilar Martínez
PILAR MARTÍNEZMálaga

Planificar es la palabra mágica a la que deben encomendarse los destinos turísticos que quieran garantizar su éxito en un medio y largo plazo. Y ello supone que es el momento, desde la tranquilidad que dan los buenos resultados, de echar la imaginación a volar para ver hacia dónde ir y cómo llegar al objetivo. Hay mucho por hacer, aunque todo vaya bien. Por ejemplo, ahora que ya se tiene fecha para el derribo del edificio del antiguo cine Astoria, quizá habría que pensar que es la oportunidad de que esa plaza de la Merced refuerce el áurea de la Málaga cultural que dio origen a su despegue turístico enarbolando la figura del célebre Picasso. Por qué no pensar en que la mejor forma de rendir homenaje al genio es convertir su zona de juegos de la infancia en la Montmartre de Málaga: hacer de la plaza de la Merced la de los pintores a las puertas de la Casa Natal del más grande y en el corazón de una encrucijada de museos y monumentos. Sin descuidar que el futuro abre nuevas oportunidades. ¿Por qué no trazar el camino hacia ocupar una posición importante en el selecto club de destinos de turismo de compras?. A nivel de Costa del Sol el devenir puede pasar por estrechar lazos entre municipios, cuyos límites territoriales son meras líneas imaginarias que los turistas que recalan en el destino desconocen. El reto sería ser capaces de crear una potente agenda de eventos que llene el calendario los 365 días al año y que suponga un reclamo constante que mantenga la provincia en la agenda turística, con independencia de que un día sea la estrella Torremolinos y otro se lleve la palma Marbella. El turismo es el motor de la economía y eso no puede caer en el olvido. Hay que tener bien claro que los turistas no llegan solos, ni por casualidad, sino fruto del esfuerzo de profesionales y de administraciones que en un engranaje permanente mantienen activa esta maquinaria. Y ese es el objetivo: que funcione por inercia el mínimo tiempo posible. Sin embargo, últimamente, entre campañas y constituciones de gobiernos, se está llegando al límite. El motor necesita más y nuevo combustible.