De Fungairiño a los ERE

José Antonio Trujillo
JOSÉ ANTONIO TRUJILLOMálaga

La justicia es la verdad que no tiene prisa. La que agranda los contornos de la libertad, la que sueña con reflejar a la dignidad. La soledad del hombre en sociedad necesita que la justicia lo proteja para que pueda sumarse al proyecto común. La democracia sólo se sostiene si uno de sus pilares sigue siendo el de una justicia independiente que nos trate a todos en igualdad de derechos. La justicia necesita al hombre justo.

En pocos días hemos conocido la dolorosa pérdida del fiscal Eduardo Fungairiño y la demoledora denuncia del fiscal Anticorrupción contra la jueza de los ERE, María Ángeles Núñez Bolaños. Dos noticias que nos acercan lo humano del ejercicio de la justicia.

Eduardo Fungairiño es uno de los héroes olvidados por nuestra democracia española. Estudió Derecho en el Hospital de Tetrapléjicos de Toledo, donde ingresó cuando con 20 años tuvo un accidente de tráfico que le dejó en silla de ruedas. Llegó a la Audiencia Nacional en 1980, los años de plomo de ETA. En 1988 tomó posesión de teniente fiscal y en 1997 de fiscal jefe de la Audiencia. En este destino se ocupó de asuntos de narcotráfico y delitos económicos pero le distinguió especialmente su frenética actividad en relación con ETA. Henri Parot, José Javier Arizcuren Ruiz, 'Kantauri'; Francisco Múgica Garmendia, 'Pakito'; Santiago Arróspide, 'Santi Potros'»; Ignacio Etxebarria, 'Mortadelo', o Idoia Lopez Riaño, 'la Tigresa', todos terroristas inhumanos, saben bien quién fue Eduardo Fungairiño. Dejó la Audiencia Nacional cuando Conde Pumpido fue elegido fiscal general del Estado y en plena negociación del Gobierno de Zapatero con ETA se descolgó con la injusta expresión: «El vuelo de las togas de los fiscales no eludirá el contacto con el polvo del camino». Desde su aparente fragilidad derrotó con la ley a ETA, sin blanquear sus asesinatos y siendo respetuoso con la verdad de los hechos, pudiendo alcanzar las víctimas la caricia de la justicia. Descanse en paz un héroe de España.

En la cruz de la moneda del ejercicio de la justicia nos encontramos con María Ángeles Núñez Bolaños, la jueza que asumió el caso de los ERE en julio de 2015 tras la marcha de Mercedes Alaya a la Audiencia de Sevilla. Afirma el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, en la denuncia disciplinaria interpuesta contra la magistrada, que está llevando a cabo un «vaciamiento progresivo tras acordar la exclusión de los cargos de la Junta de Andalucía» de las piezas que conforman ese procedimiento. Platón dejó escrito que la peor forma de injusticia es la justicia simulada.