Frías

José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

De repente el sol se ocultó. El cielo tornó plomizo, las nubes amenazaron tormenta y la lluvia derramó lágrimas encadenadas a la desazón. Angustia por una pérdida irreparable. Pena contenida. Ha muerto José Antonio Frías. Luto al alba, nada más conocer la noticia transmitida por Manuel Castillo. De director a director. Ambos escriben la historia de SUR de este convulso siglo XXI, como antes, en el final de la centuria anterior, lo hizo Joaquín Marín, que también nos dejó recientemente.

Las primeras luces del día vienen envueltas en tinieblas en forma de recuerdos del que dirigió este periódico, mi periódico, durante 17 años. Todos los compartí con Frías en un sinfín de tareas (en Cultura, en Deportes, en Local, en Internet a través de SUR.es, en Cierre...) en las que siempre me transmitió su confianza. De ahí mi gratitud eterna, y sincera. La edad te enseña a valorar el tesoro del pasado horneado con experiencias que enriquecen el espíritu y envalentonan el alma de este bello oficio del periodismo, tan denostado por unos pocos, tan necesario para una sociedad ávida de conocer la realidad tal como se produce.

Málaga es mucho mejor ciudad gracias a SUR, y SUR es tan buen periódico gracias a los malagueños. A malagueños como Frías que dedicaron su vida a construir una sociedad mejor a través de un trabajo realizado con dignidad. Y con verdad. Esa que no faltaba nunca cuando te miraba, o cuando te hablaba con el bolígrafo entre sus dedos tras haber escrito algunas de las páginas más brillantes de su tiempo. Ahí están, a la vista de todos, los proyectos de la capital y de la provincia por los que luchó con denuedo.

Afortunadamente nos queda su legado, incuestionable, y su estampa viva en la Redacción a través de Álvaro, que encierra un sinfín de gestos de su progenitor. Nunca se fue del todo gracias a su hijo. También Elena, su mujer, fue compañera en esos años primeros de ilusión de un principiante que gozó de la compañía de un montón de periodistas que te enseñaban cómo perseguir el camino recto hacia el objetivo final de contar historias de los que te rodean. Y la de Frías es una historia para narrar dada la acumulación de adjetivos con los que llenó su prolífica carrera. Su honestidad le persiguió siempre hasta convertirse en seña de identidad. Hasta siempre, director. Gracias por tanto.

 

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