Fortaleza

Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

Un estudio comparativo realizado por la Diputación Provincial de Málaga ha concluido que la Costa del Sol es el segundo destino español más caro, sólo superado por las islas Baleares. Cuando uno se sitúa en el lugar del consumidor, la carestía, en la acepción que hace referencia al precio de las cosas, es un defecto, pero si el lugar es el del vendedor, supone una ventaja. En el turismo, como destino, no somos otra cosa que vendedores en un mundo cada día más competitivo, por lo que ser un destino que consigue vender a precios altos supone la ventaja más importante a la que se podría aspirar.

La segunda parte del estudio ofrece otro motivo para el optimismo. La Costa del Sol es el destino, entre los que han sido analizados, del que los visitantes se marchan más satisfechos. Más que en Baleares, la Costa de la Luz, la Costa de Almería, la Costa Blanca, la Costa Brava, Canarias, el Algarve (Portugal) y Antalya (Turquía).

La combinación de ambas circunstancias ofrece la ecuación ideal en cualquier negocio, pero más en uno con tanta competencia: los clientes son los que más pagan y al mismo tiempo los que encuentran más satisfacción por lo que han pagado. Se van con la sensación de haber gastado bien su dinero, lo que supone la mayor garantía posible de que estén dispuestos a repetir.

No puede decirse que desde el punto de vista geográfico o de naturaleza, o incluso desde el punto de vista de cómo hemos tratado a la naturaleza desde que los destinos de la Costa del Sol comenzaron a funcionar como tales, éste sea nuestro punto fuerte. Las playas son apenas una pálida versión de lo que fueron y hay problemas recurrentes, como la pérdida de arena por los temporales o las medusas que llegan un año sí y otro también, para los que no se arbitran soluciones. Posiblemente si hubiese una sola administración con competencias sobre las playas (y no tres) se sabría al menos a quién pedirle cuentas.

Por el contrario, el estudio señala cuáles sí son fortalezas reales de la Costa del Sol más allá de lo que se pueda, y deba, decir en las campañas de promoción. En primer lugar, el personal, en segundo, la limpieza, que es lo mismo que la eficacia con la que el personal de los hoteles realiza ese trabajo. Sólo en tercer lugar aparece la ubicación, y después el confort, los servicios (otra vez el personal) y finalmente la relación entre calidad y precio. Los ocho apartados valorados se sitúan por encima del 8.

Si hubiese que resumir el estudio habría que concluir que las personas que trabajan en las empresas turísticas son su mayor capital, lo que más debe cuidarse y lo que permite mantener la ventaja comparativa de la Costa del Sol frente a sus destinos competidores. Convendría no olvidarlo.

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