Contra Facebook

JUAN CARLOS VILORIA

Ha empezado la batalla política contra los colosos tecnológicos y promete ser larga. El pulso por domesticar y poner freno a la expansión de los GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) no podía tardar a la vista del despotismo ilustrado (?) con que llevan gobernando sus negocios en la economía global y arrasando a la competencia. Las artimañas fiscales les permiten minimizar el pago de impuestos a cantidades irrisorias. Su músculo financiero dobla la mano de la competencia mediante fusiones y compras sin freno. La ingeniería digital les deja un amplio espacio opaco a la utilización de la privacidad de sus clientes. Esta especie de 'gran hermano' que se ha expandido por los cinco continentes por encima de estados, gobiernos, órganos de control de la competencia, está empezando a generar malestar cuando no temor por su descomunal y exorbitante poderío.

La primera ciudadana política que se ha atrevido a ponerles en la diana es la senadora Elizabeth Warren candidata demócrata a las presidenciales de 2020. La senadora ha empezado la campaña en las primarias de su partido y ha hecho del 'desmantelamiento' de los gigantes de las nuevas tecnologías uno de sus temas favoritos. En la publicidad contratada, precisamente en Facebook, acusa a estas compañías de ejercer «un poder inmenso sobre nuestra economía y nuestra democracia». Los ejecutivos de la popular red no tardaron en censurar sus contenidos y eliminarla de la plataforma. Ese hecho quizás es precisamente lo que da la razón a los argumentos de la senadora cuando dice que: «Todos las utilizamos, pero en su expansión han reducido a sus competidores a cenizas, utilizado nuestra vida privada para sus propósitos y revolucionado las reglas del mercado a su favor».

De momento Facebook no ha tenido más remedio que dar marcha atrás y volver a aceptar la publicidad de la señora Warren cuando las acusaciones de «gran censor» de las redes sociales han empezado a incomodar a sus propietarios. Pero esta es una pequeña batalla de una guerra que no ha hecho más que empezar. No hay que descartar que el descontrol y abuso de los colosos tecnológicos se acabe convirtiendo en uno de los temas estrella de las elecciones en EE UU. Facebook ya ha tenido que sufrir acusaciones de laxismo en el control de la publicidad política durante las últimas presidenciales americanas y permitir la manipulación de la opinión pública desde emisores en otros países. O dejar campo libre a la proliferación de la falsas informaciones. Dicen que desde entonces «han reforzado los controles». Está por ver. De momento han ganado nada menos que a la Unión Europea haciendo fracasar la 'tasa Google' que proponía un gravamen comunitario a las tecnológicas del 3% de su facturación de publicidad. Cinco mil millones que se ahorran. Son capaces de comprar la voluntad de países como Irlanda, Dinamarca y los nórdicos echándoles alguna migaja de pan de la mesa del gran banquete tecnológico.