Un examen distinto

Un examen distinto
JOSÉ MANUEL BERMUDO

LA resaca de las elecciones generales durará todavía algún tiempo en lo que se refiere al análisis de los resultados y a sus consecuencias para el gobierno de España en los próximos años. Como hemos podido comprobar en los tres últimos días hay opiniones de todo tipo cuando se quiere encontrar un explicación a las votaciones, lo que siempre se hace teniendo en cuenta las perspectivas que cada cual tenía antes de acudir a las urnas. Para los ganadores siempre resulta lógico el número de diputados y senadores elegidos, mientras que los que han perdido un buen número de votos no paran de darle vueltas a la cabeza intentando localizar una explicación lógica o una excusa que justifique lo ocurrido.

Por su parte, las redes sociales registran algunas de sus tendencias habituales de procurar colar bulos que distorsionan la realidad, incluido el pucherazo. Pero en la calle, esta vez, es patente la tranquilidad existente después del domingo, lo que es buena señal, porque no podemos estar reclamando elecciones continuamente y después no aceptar el veredicto de las urnas. Recordemos que tras las autonómicas andaluzas se produjeron protestas en algunas ciudades que, en determinados casos, fueron acompañadas de hechos violentos. Y es que, guste o no guste lo ocurrido, es lo que han querido los electores, lo que es algo tan obvio que hasta debería ser extraño referirse a estas cosas.

Pero llegan nuevas elecciones el próximo 26 de mayo, las municipales y las europeas en todo el país y las autonómicas en varios territorios. Ahora está por ver si va a dar tiempo a cambiar nuestra atención hacia un nuevo foco o continuará pesando el 28-A y las continuas informaciones que se sucederán sobre posibles pactos o desencuentros entre las diferentes fuerzas políticas, además de lo que nos llegue desde las cámaras legislativas sobre la composición de grupos parlamentarios, mesas, comisiones...

La extrapolación de los resultados es algo que divide a políticos y a muchos ciudadanos. Algunas imágenes que han propiciado las últimas elecciones son las de políticos locales que figuran en las listas de sus partidos para las próximas municipales en diferentes poblaciones mostrando su alegría por el aumento de votos conseguidos, cosa lógica, pero dando la impresión de considerarse artífices personales del éxito. En algunos casos estos candidatos locales son personas recién llegadas a la ciudad en la que se presentan y son prácticamente desconocidas para la población. Por otro lado, en la Costa del Sol hay casos claros de ayuntamientos donde gobierna el Partido Popular, como Marbella y Estepona, y han sido relegados a la tercera posición con los votos de las generales. Otros grupos han cambiado sus candidatos hasta el punto de pasarlos de un municipio a otro con la incertidumbre de si tendrán el mismo apoyo.

Todos estos factores y algunos más habrá que tenerlos en cuenta en los próximos comicios porque no sería la primera vez que los resultados no fuesen los mismos. Es muy posible que la inercia de las últimas elecciones y el voto a la marca de algunos partidos pueda ser importante, pero también hay muchos ciudadanos que cuando se trata de gobernar su pueblo se fijen mucho en las personas que pueden ser elegidas y en la gestión o falta de ella que hayan podido definirlos antes. Eso sin contar el destino de los votos de algunos grupos locales que pueden influir en sumar o restar algún que otro concejal.

Por tanto, no cabe duda de que se trata de un nuevo examen, con nuevos planteamientos, y para el que los partidos no podrán descuidarse dejándose llevar por la última corriente registrada descuidando el mensaje local.