ESTADO DE LA CUESTIÓN DEL CASTAÑO SANTO

CATALINA URBANEJA ORTIZ

CONFIESO que la situación del Castaño Santo altera mis fibras sensibles hasta el punto de sentirme desbordada por un sentimiento de impotencia incapaz de superar, pero igualmente debo reconocer que la lucha mantenida durante algo más de cuatro años se ha visto reforzada por la asociación vecinal Istán Ahora, cuyo impulso está resultando vital ya que, al representar al pueblo, supone un eficaz apoyo para acudir a las Instituciones.

Desde estas páginas acusé a la Junta de Andalucía de estar aplicando una soslayada eutanasia sobre un árbol centenario intrínsecamente unido a la historia de Istán. Hablé de la indiferencia «mostrada por aquellos en cuyas propuestas estaba depositada la esperanza de mantener con vida al abuelo de nuestras montañas». Sin embargo, tengo que desdecirme de mis acusaciones y exponer los hechos con la precisión que el caso requiere, aplicándome el viejo refrán de que rectificar es de sabios. Y no es que pretenda calificarme de sabia, sino más bien asumir el error en que estábamos quienes luchamos por su supervivencia.

El viernes pasado tuvo lugar una reunión en Málaga entre los técnicos de los diferentes servicios de la delegación de Medio Ambiente de la Junta a quienes compete el asunto -Gestión del Medio Natural; Espacios Naturales Protegidos; Actuaciones en el Medio Natural; Plagas y Sanidad Forestal- y una representación de Istán Ahora. En ella se trató con minuciosidad de la problemática del Castaño Santo, sus expectativas y los métodos empleados para luchar contra la plaga que lo está devorando.

La Mesa del Parlamento ha pedido la declaración como Monumento NaturalLa mayor sequía de Andalucía fue en 1995 y afectó especialmente a la arboleda

Al respecto, el técnico en Plagas y Sanidad Forestal indicó que en 2016 se hizo una suelta del depredador Torymus sinonsis, quedando tratada toda la zona hasta llegar a Istán, ya que se aplicó dos dosis, cada una de doscientas larvas, suficientes para hacer frente a la avispilla. Esta intervención, que no se había difundido, nos llenó de esperanza al constatar que no existía indiferencia en relación con la salud del árbol, ni el problema radica en su senescencia, es decir su vejez, sino que está emitiendo señales sobre cómo le están afectando las oscilaciones climáticas. Situación que asimismo encuentran en el pinsapo de la Escalereta.

La mayor sequía de Andalucía tuvo lugar en 1995 y afectó especialmente a la arboleda, con el agravante de que la alternancia de épocas de excesiva pluviosidad con otras de sequía está alterando la evolución de muchas especies, entre ellas el castaño y el pinsapo, convertidos en auténticos faros que marcan la línea a seguir en futuras intervenciones forestales.

Estos técnicos comparten el parecer de sus homónimos que, a instancias de la asociación vecinal, visitaron el castaño y emitieron un diagnóstico que, por su sencillez, resulta aún más desconcertante: está estresado. El origen de su mal se halla en la cantidad de personas que lo han visitado durante los últimos años y cuyas pisadas han compactado el suelo hasta el punto de que las raíces no reciben agua ni aire. Esa es la causa de su decrepitud, más preocupante aún que la avispilla.

La solución, de bajo coste, consistiría en aplicarle un sistema que permita a sus raíces aspirar y beber, complementada con la aportación de musty de la zona para que se puedan alimentar, al tiempo que deberían dosificarse las visitas en la medida de lo posible. Como complemento a este tratamiento, Istán Ahora propuso la construcción de una pasarela de madera que impida pisar el suelo y que iría acompañada de unos carteles informativos sobre las razones por las que se adoptan estas medidas, con la esperanza de que los visitantes las atiendan. Esta solución tuvo buena acogida entre los expertos quienes creen que también se podría construir un mirador desde un punto lo suficientemente distante como para se pueda contemplar sin necesidad de acercarse demasiado, como se ha hecho en la Escalereta con resultados muy positivos.

En definitiva, la Delegación de Medio Ambiente confía en la potencialidad del castaño, que no está agonizando, sino demandando una atención especializada que no se le puede aplicar debido a las limitaciones que presenta su situación legal ya que, hasta el momento, es el único árbol monumental que no se ubica en montes públicos, sino en una propiedad privada cuyos dueños se muestran reticentes a colaborar.

Y es en esa dirección donde deben, debemos, mirar las personas interesadas en evitar la muerte de nuestro viejo castaño, incluidos los propietarios, porque me consta que la asociación vecinal Istán Ahora está ultimando los trámites para instar, tal y como propusieron por unanimidad los miembros de la Mesa del Parlamento de Andalucía, su declaración como Monumento Natural. Declaración que, al mismo tiempo, podría conllevar la de utilidad pública a determinados efectos, entre otros el expropiatorio del bien y/o la imposición de servidumbres. Vayamos todos a ello con determinación y constancia.

 

Fotos

Vídeos