España vacía

La unidad de la patria pasa por la fraternidad entre todos los que viven y trabajan en España

PEDRO MORENO BRENES

Hace unos años hice con la familia un recorrido veraniego por parte de la llamada España interior; zonas de una belleza natural y cultural acreditada pero donde la presencia humana en el territorio es ínfima. Era un placer poder recorrer calles y visitar monumentos extraordinarios sin la bulla de la pelea por el espacio que se tiene que librar en los tradicionales destinos turísticos, pero daba una impresión rara cuando te bajabas del coche y volvías para seguir la ruta, y por medio, casi nadie en las calles (y cuando así sucedía la media de edad era muy alta). Esto viene de lejos y ya en la posguerra se producen migraciones interiores de envergadura, pero no hay duda que la puñetera crisis de 2008 ha rematado cualquier atisbo de equilibro en la distribución territorial de la población: El 90% de la población española vive en el 30% del territorio y en el 60% de los municipios hay dos mayores de 65 por cada menor de 15. En otras palabras, la población también ha bajado en algunas capitales de provincias y municipios intermedios. Este problema socioeconómico no tiene marca España y situaciones parecidas se producen en otros países europeos (Francia o Alemania) y también en EEUU donde se observa por algunos economistas un empobrecimiento de la América rural. El desequilibrio en la distribución de la población en el territorio avanza a pasos agigantados como consecuencia de un proceso productivo (con su correspondiente apropiación de la naturaleza) que ha llevado a la gente a las grandes ciudades y al abandono de las zonas rurales. Si la riqueza se concentra en un sitio, allí acude la población. Lo malo es que la tan alabada (con razón a veces) globalización, sin controles políticos, acentuará el problema si no se adoptan medidas.

El pasado 31 de marzo miles de personas se manifestaron en Madrid y durante varios días la 'España vacía' ha estado presente en la agenda mediática nacional, sobre la base de múltiples iniciativas (entre las que cabe destacar los movimientos ciudadanos 'Soria Ya!' o 'Teruel existe'). El problema tampoco se ha obviado a nivel institucional, y así se aprobó la Ley 45/2007 de Desarrollo Sostenible del Medio Rural (pendiente de un desarrollo efectivo) y tanto la FEMP como el Senado han discutido y elaborado informes sobre la materia, aprobando el Consejo de Ministros en marzo las Directrices Generales de una Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico. Si a esto unimos que el desmantelamiento del bipartidismo ha centrado la atención en los cien escaños de la España interior, hay esperanza en que exista voluntad política de no dejar en la cuneta la cuestión pasadas las elecciones.

En la práctica, las posibles soluciones pasan, entre otras, por una mejor financiación para garantizar servicios básicos combinado equidad y adaptación al territorio, incentivos a la inversión privada en el marco de ventajas fiscales y la debida responsabilidad social corporativa, y con medidas concretas que no admiten demora, como la banda ancha rural a todo el territorio. La unidad de la patria no es una cuestión de golpes de pecho, sino de fraternidad entre todos los que viven y trabajan en España.